viernes, 6 de febrero de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Mossos

Nunca he estado en un calabozo
pero quizá entendiera algo más de lo que entiendo
ahora, si pudiese sentir lo que tú has sentido.
Lo mío ha sido vergüenza.
Porque nunca he tenido los rasgos acusatorios
que determinan a 100 metros,
en la oscuridad de la noche,
la culpabilidad absoluta de quien los porta.
Porque nunca he sido más blanca
que este domingo de espera frente a la puerta
fría de los juzgados de Badalona.
Porque nunca he llevado
encima el billete de 20 euros que delata
al ladrón extranjero del robo
intimidatorio con navaja.
Lo mío ha sido vergüenza
y un viaje triste de agua y ventanilla.
Excepticismo.
Impotencia.
Y al final fue, así como temí que fuera:
estar en el lugar incorrecto,
en el peor momento,
con la piel equivocada.
pero quizá entendiera algo más de lo que entiendo
ahora, si pudiese sentir lo que tú has sentido.
Lo mío ha sido vergüenza.
Porque nunca he tenido los rasgos acusatorios
que determinan a 100 metros,
en la oscuridad de la noche,
la culpabilidad absoluta de quien los porta.
Porque nunca he sido más blanca
que este domingo de espera frente a la puerta
fría de los juzgados de Badalona.
Porque nunca he llevado
encima el billete de 20 euros que delata
al ladrón extranjero del robo
intimidatorio con navaja.
Lo mío ha sido vergüenza
y un viaje triste de agua y ventanilla.
Excepticismo.
Impotencia.
Y al final fue, así como temí que fuera:
estar en el lugar incorrecto,
en el peor momento,
con la piel equivocada.
Para mi cuñado, que ha vivido una de sus peores experiencias este fin de semana al ser arrestado injustamente por los Mossos d'esquadra de Badalona y retenido 48 horas acusado, sin pruebas y con diversas irregularidades, de un robo que nunca cometió.
miércoles, 28 de enero de 2009
Por 15 pesos
Compré un libro de cuentos totonacos
por 15 pesos
en el Museo de Antropología de Xalapa.
Y me dio pena el olvido
y los pueblos silenciosos que abandonan
el lugar que el futuro no quiso para ellos.
domingo, 25 de enero de 2009
El yo cobarde
La calle está cortada
y me separan del mundo apenas unos pasos.
Los más largos.
Los más lentos.
Los más difíciles pasos de la historia.
Porque soy la minúscula polilla
que evita los ojos de los transeúntes.
Sonrisa febril
arrojando su turbio deseo a los contenedores.
Ah! Si supiera cómo deshacerme
del formol que rodea cada músculo,
de la noche espesa que amamanta a las pupilas.
La calle está cortada
y, paralizada la voluntad de los cobardes,
sólo resta quedarse en el refugio,
fregar los platos,
buscar la excusa que contarte
y merodear por siempre los arcenes,
la periferia enfermiza de los sueños
imaginando nuevos pasos a nivel.
O nuevos puentes.
y me separan del mundo apenas unos pasos.
Los más largos.
Los más lentos.
Los más difíciles pasos de la historia.
Porque soy la minúscula polilla
que evita los ojos de los transeúntes.
Sonrisa febril
arrojando su turbio deseo a los contenedores.
Ah! Si supiera cómo deshacerme
del formol que rodea cada músculo,
de la noche espesa que amamanta a las pupilas.
La calle está cortada
y, paralizada la voluntad de los cobardes,
sólo resta quedarse en el refugio,
fregar los platos,
buscar la excusa que contarte
y merodear por siempre los arcenes,
la periferia enfermiza de los sueños
imaginando nuevos pasos a nivel.
O nuevos puentes.
jueves, 22 de enero de 2009
Fachadas
Las fachadas de colores
deberían albergar en su interior sólo colores.
Gentes de colores,
con almas sonrientes
alumbrando desde dentro las aceras.
*
Las fachadas de colores son
eso.
Fachadas
guardando la misera de la gente.
Como este antifaz nuestro.
El del lunes.
El de cada sábado fingiendo.
Sólo fachada.
sábado, 17 de enero de 2009
Toda Barcelona reclamaba
Era Barcelona la que me buscaba,
o el mar bramando mi nombre
sobre la bruma.
Yo, creyendo que eran mis brazos
los que corrían
al encuentro de un tiempo amarillo y tierno,
y era Barcelona gruñendo,
requiriendo un espacio en la memoria.
Todos los chaflanes recordaban.
Toda Barcelona reclamaba
un boceto antiguo en las pupilas,
una Elisa breve como nieve.
Aquella Elisa.
miércoles, 14 de enero de 2009
Poesía contra la barbarie

COMO SI LA VIDA FUESE DEMASIADO LARGA
*
No puedo detener el reloj,
o parar el mundo,
o vestir de luto las marquesinas.
Así que me cabrearé contigo
como si la vida fuese demasiado larga.
Tan larga.
Y si estuviésemos en Gaza, quizá,
mañana morirías sin que te pidiera perdón.
Tan lento
el tiempo en los autobuses.
Quiero gritarles que ahora
llora un niño a los muertos por nada
mientras ellos llegan tarde al trabajo,
o al desayuno,
o a dejar al crío en la guardería.
Llora un niño.
Un hombre.
Una franja olvidada.
Y nosotros aquí sin quemar los relojes.
Sin parar el mundo.
Sin vestir de luto las marquesinas.
*
Elisa Berna Martínez
*
lunes, 12 de enero de 2009
Rastro de metralla
jueves, 8 de enero de 2009
Remember
Si todavía hablas de mi sonrisa,
no me queda otro remedio que creer
- aún sin ver luces al fondo de ningún túnel -.
Creer
que se vence al silencio mediante conjuros,
o que hay órbitas ocultas
recorriendo cautelosas los océanos.
Si aún puedes hablar de mi sonrisa,
no imagino el daño que han causado
estos labios cerrados a tu oido,
lo que callé y se ha ido para siempre.
Entiendo que el tiempo ya no importa,
si el silencio de tu boca
aún puede evocar esta sonrisa.
no me queda otro remedio que creer
- aún sin ver luces al fondo de ningún túnel -.
Creer
que se vence al silencio mediante conjuros,
o que hay órbitas ocultas
recorriendo cautelosas los océanos.
Si aún puedes hablar de mi sonrisa,
no imagino el daño que han causado
estos labios cerrados a tu oido,
lo que callé y se ha ido para siempre.
Entiendo que el tiempo ya no importa,
si el silencio de tu boca
aún puede evocar esta sonrisa.
domingo, 28 de diciembre de 2008
Ab intestato
No he venido a confesarme.
No era esa mi intención en un primer momento,
pero está todo en silencio
y esta casa eterna es un cementerio.
Antes de morir -me dije-
debo esconder la mano.
Vender a otros mi culpa,
cerrar mis ojos a tus ojos.
Así que, ya ves,
será otro día o será nunca,
pero hoy no he venido a confesarme.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Lo que no hubo
martes, 23 de diciembre de 2008
Los brazos que no he tenido
Los brazos que no he tenido
andan reclamándome en medio de la batalla.
Este cementerio no sabe de promesas.
Tendreis que acostumbraros al insano azufre,
a la herrumbre infecta en las heridas.
Al camino largo de la derrota.
andan reclamándome en medio de la batalla.
Este cementerio no sabe de promesas.
Tendreis que acostumbraros al insano azufre,
a la herrumbre infecta en las heridas.
Al camino largo de la derrota.
sábado, 20 de diciembre de 2008
12 de enero de 1976
Dedicado a mi padre, que después de toda una vida trabajando como médio en Ariño (Teruel), por fin se nos jubila!

Desde la Peña Negra
-Ariño-
era un laberinto de corrales derruidos.
Adobe.
Teja.
Un soplo de viento fugaz en tu vida,
pensaste quizá aquel 12 de enero,
de 1976.
Haz la cuenta con los dedos.
Te has hecho de aquí,
y nos has hecho.
Y hace mucho ya de aquel enero
que te vio llegar joven
de proyectos nuevos e ilusiones,
y esos ojos llenos de futuro.
Tus manos desde entonces
han alumbrado niños,
han visto morir las vetas antiguas
del carbón más sabio
.Aplicando tiritas a este Ariño,
constipado o sano,
que ha llevado uno a uno a sus hijos
de la sala de espera a tu consultorio.
Y ya no está la Atalaya orientada
hacia el profundo silencio,
ni la calle desnuda sueña el asfalto,
ni los bandos anuncian cortes de agua.
Este Ariño, que es otro,
ha ido cambiando,
y tú has cambiado con él,
recorriendo su vida,
caminando estos años de su mano.
Pero hay una huella
que se abraza a la historia y al recuerdo.
Una brecha cosida cuidadosa
-con el hilo y la aguja de tu experiencia-
en la piel de varias generaciones de ariñeros.
Y el tiempo recordará con nostalgia
este frasco de alcohol,
tu firma curiosa en la vieja receta,
esa sonrisa o el mal humor,
lo bueno y lo malo de toda una vida.
Aunque haya pasado mucho tiempo.
Amargo o alegre,
infinito o lento.
Justo ahora hacemos la cuenta con los dedos.
Fue un 12 de enero,
de 1976.

Desde la Peña Negra
-Ariño-
era un laberinto de corrales derruidos.
Adobe.
Teja.
Un soplo de viento fugaz en tu vida,
pensaste quizá aquel 12 de enero,
de 1976.
Haz la cuenta con los dedos.
Te has hecho de aquí,
y nos has hecho.
Y hace mucho ya de aquel enero
que te vio llegar joven
de proyectos nuevos e ilusiones,
y esos ojos llenos de futuro.
Tus manos desde entonces
han alumbrado niños,
han visto morir las vetas antiguas
del carbón más sabio
.Aplicando tiritas a este Ariño,
constipado o sano,
que ha llevado uno a uno a sus hijos
de la sala de espera a tu consultorio.
Y ya no está la Atalaya orientada
hacia el profundo silencio,
ni la calle desnuda sueña el asfalto,
ni los bandos anuncian cortes de agua.
Este Ariño, que es otro,
ha ido cambiando,
y tú has cambiado con él,
recorriendo su vida,
caminando estos años de su mano.
Pero hay una huella
que se abraza a la historia y al recuerdo.
Una brecha cosida cuidadosa
-con el hilo y la aguja de tu experiencia-
en la piel de varias generaciones de ariñeros.
Y el tiempo recordará con nostalgia
este frasco de alcohol,
tu firma curiosa en la vieja receta,
esa sonrisa o el mal humor,
lo bueno y lo malo de toda una vida.
Aunque haya pasado mucho tiempo.
Amargo o alegre,
infinito o lento.
Justo ahora hacemos la cuenta con los dedos.
Fue un 12 de enero,
de 1976.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Tarde
Para cuando sus labios alcancen
la fría escarcha que envuelve su cuerpo,
ya será demasiado tarde.
Habrá volado el amor
allá, adonde se retiran frustrados los deseos.
Habrá oscurecido
aquella deliciosa primavera.
Simplemente todo
fue una gran pérdida de tiempo.
la fría escarcha que envuelve su cuerpo,
ya será demasiado tarde.
Habrá volado el amor
allá, adonde se retiran frustrados los deseos.
Habrá oscurecido
aquella deliciosa primavera.
Simplemente todo
fue una gran pérdida de tiempo.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Atento
Atento.
Cruje la madera en los desvanes
viejos de la memoria.
Cruje
y parece hundirse la viga
postrada a la carcoma.
¿Oyes?
Las bisagras asedian al silencio
doliente del abandono.
¿Oyes
chirriar la puerta de la escalera?
¿Girar sobre su eje
toda esta madera hinchada?
Yo escucho
y salto de una a otra línea
del pentagrama.
Redonda,
la noche es larga en pesares,
y lento el quejido de la memoria.
Cruje la madera en los desvanes
viejos de la memoria.
Cruje
y parece hundirse la viga
postrada a la carcoma.
¿Oyes?
Las bisagras asedian al silencio
doliente del abandono.
¿Oyes
chirriar la puerta de la escalera?
¿Girar sobre su eje
toda esta madera hinchada?
Yo escucho
y salto de una a otra línea
del pentagrama.
Redonda,
la noche es larga en pesares,
y lento el quejido de la memoria.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Pero no puedo
Podría reír.
Reír.
Como si los cajeros estuviesen vacíos esta madrugada
fría que despide noviembre.
Caer por las rendijas insondables donde se suicidan
a partir de las doce todos los relojes.
Y reír.
Con tu nombre entre los dientes.
Como si fuesemos los mismos.
Y bastase llamarte
para que acudieras al rescate
de los duendes exiliados en las afueras.
Huérfanos de toda magia.
Reír.
Como si los cajeros estuviesen vacíos esta madrugada
fría que despide noviembre.
Caer por las rendijas insondables donde se suicidan
a partir de las doce todos los relojes.
Y reír.
Con tu nombre entre los dientes.
Como si fuesemos los mismos.
Y bastase llamarte
para que acudieras al rescate
de los duendes exiliados en las afueras.
Huérfanos de toda magia.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Circo triste
Hay un circo donde los payasos sufren
los dolores de los niños.
Un circo infinito de canciones
fúnebres rondando la memoria del elefante.
Y yo ensayé tantas veces
el breve pasaje que pretendía,
que olvidé la coma y el espacio,
la línea invisible de la comedia.
Terminé con una soga entre las manos
subiendo y bajando autómata
el telón de los aplausos.
los dolores de los niños.
Un circo infinito de canciones
fúnebres rondando la memoria del elefante.
Y yo ensayé tantas veces
el breve pasaje que pretendía,
que olvidé la coma y el espacio,
la línea invisible de la comedia.
Terminé con una soga entre las manos
subiendo y bajando autómata
el telón de los aplausos.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Inciso
No, no.
No quise decir que todo era prescindible.
Cuando yo abandone esta absurda carrera
vendrá otro en mi lugar a cometer los errores.
No recordarán ya mi nombre, quizá,
pero estaré riéndome en la grada
engullendo palomitas.
No quise decir que todo era prescindible.
Cuando yo abandone esta absurda carrera
vendrá otro en mi lugar a cometer los errores.
No recordarán ya mi nombre, quizá,
pero estaré riéndome en la grada
engullendo palomitas.
viernes, 21 de noviembre de 2008
Llamarte Daniela
Bien podrías llamarte Daniela
y llorar entera la noche con esta canción.
Llamarte Daniela.
Extraviar por la vereda el zumo joven
de los años calientes que hoy son tizón.
Soplarías la vela en la que arde
la fotografía.
Un hombre.
El nombre que ya no repetirías.
Y cruzarías, Daniela,
de puerta en puerta cada horizonte,
sabiendo –ahora sí- todas las verdades
y llorando entera la noche con esta canción
Un rostro joven y valiente
Mi mundo necesita un cubo de agua
fría en la cara,
una balleta amarilla
para el café vertido por la mesa,
un viaje profundo
a la bolsa de la aspiradora.
Mi mundo precisa de otro mundo,
un parto de planetas,
un rostro joven y valiente
dispuesto a emprender otras guerras
y soñar de nuevo.
fría en la cara,
una balleta amarilla
para el café vertido por la mesa,
un viaje profundo
a la bolsa de la aspiradora.
Mi mundo precisa de otro mundo,
un parto de planetas,
un rostro joven y valiente
dispuesto a emprender otras guerras
y soñar de nuevo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



