
Me salvaré
cuando se abran las puertas de tus ojos.
Cuando se haga la luz entre las grietas
profundas del remordimiento.
Me salvaré y cada culpa,
error,
cada pecado,
habrán quedado por siempre redimidos.
Entre tanto, aguarda conmigo
observando en cuclillas todos los naufragios,
imaginando el efecto de la luz
sobre nuestros antifaces enlutados.
cuando se abran las puertas de tus ojos.
Cuando se haga la luz entre las grietas
profundas del remordimiento.
Me salvaré y cada culpa,
error,
cada pecado,
habrán quedado por siempre redimidos.
Entre tanto, aguarda conmigo
observando en cuclillas todos los naufragios,
imaginando el efecto de la luz
sobre nuestros antifaces enlutados.