Mostrando entradas con la etiqueta La vieja Elisa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La vieja Elisa. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de agosto de 2010

sábado, 31 de julio de 2010

Desnudo


Imagen tomada de la red
Aráñate la cáscara.
La médula custodia un paisaje líquido
donde orbitan planetas y deseos.
Donde eres más tú y menos los otros
y decides qué locos te rodean.
Hurga en la envoltura,
rasga las ajadas telas de los disfraces
que has ido tejiendo contra el miedo
y serás tú de nuevo
besando la inocencia en el espejo,
huyendo de lo étereo y lo intangible,
del enredo que trenzan las promesas.
En la yema primera,
en el corazón jóven de la manzana,
en el núcleo que pulsa bajo la carne.
Si decides ver,
te espero.
©Elisa Berna Martínez

sábado, 24 de julio de 2010

No olvides


Imagen tomada de la red

Te recuerdo la última primavera,
cuando temblaron tiernos los tallos
y en tus pupilas hicieron nido
las primeras golondrinas.

Te vestías las noches de esperanza
anudando cabos a tu historia,
y faltaba tiempo en los relojes
para amarrarse a todos los sueños
que guiñaban un ojo por la calle.

Trenzada esta primavera
al ébano caliente de los barandales,
sólo queda unir las claves y aprender
a hilvanar cuentos en toallas
y tapizar con mensajes las paredes.



©Elisa Berna Martínez


jueves, 22 de julio de 2010

Miedo cierto

El grito nº 3,
Oswaldo Guayasamin



Sólo puedo gritar
MIEDO
y dejar que dude el seso,
y tiemblen las piernas del mañana.
Alfileres de hielo
o certeros aguijones horadan
el cuero de la tarde
inyectando miedo y más miedo.
Paralizando de cuajo
cualquier nuevo pensamiento.

Y sólo miedo.
Miedo insuflado
por los ramales de la sangre.
Miedo.
Horas sin certeza.
Tiempo amontonado.
Y muchas noches por delante.

©Elisa Berna Martínez

miércoles, 14 de julio de 2010

Sin





Con los labios del alma repletos de silencio,
si acaso alcanzo a aullarle a la niebla
y sorber el quedo quejido de los insomnes.
Hinchados los armarios de otoños incompletos,
aullenta un aliento mi arsenal de hojas secas
y se llega el frío sin aviso,
y se retuerce la risa en el espejo,
y confundo el luto de los otros
con mi antiguo luto.
Sé del eco que brama la propia sombra.

Sé de ramales y huellas interminables.
No se agota en mi sueño la noche holgada
- NO -
ni trae tu voz esperanza cuando declama.


©Elisa Berna Martínez

sábado, 10 de julio de 2010

Una pausa


Deja que recoja mi casa.
Aliste la ropa.
Ordene mis libros.
Da tiempo a que escurra
lenta la última vivencia
por las saetas
húmedas de la tarde.

Después prometo
acurrucarme en tu bolsillo,
cerrar las puertas
y cantarte,
por fin,
la primera nana.


©Elisa Berna Martínez

miércoles, 7 de julio de 2010

As en la manga

Muerte y vida,
Gustav Klimt



Acecharás mis andanzas y,
agazapada,
esperarás dar caza a incautos
retazos de mi cuerpo.

Quizá oigas
el repicar lejano de campanas fúnebres,
o el rechinar del mármol
bajo las rúbricas.
Pero yo guardo
esencia de peldaño y de cadena.
Alma de eslabón.
Fracción de todo.

Contra esa magia
no hay término ni guadaña.
Ni un certero zarpazo tuyo
sesgará de esta baraja
el as que guardo en mi manga.

©Elisa Berna Martínez

lunes, 5 de julio de 2010

Alfonsina olvida el mar



Quizá buscando la paz te acoges al silencio.

Sola.
Has dejado de verter
el rugido del mar en tus caracolas.


©Elisa Berna Martínez

domingo, 27 de junio de 2010

Bastante




Me arrimo a la raíz,
al tronco,
al brote.
Me abrazo
sin saber
entero al bosque.

Me trepo a la pared,
al quicio,
al vano.
Me amarro
por la arista
hasta el tejado.


De lo leve me he llegado a construirte
todo un legado de figuras en el aire.
Eso es lo poco que yo puedo ofrecer:
paisajes que a golpe de viento desvanecen.

©Elisa Berna Martínez

sábado, 26 de junio de 2010

Tanto río.



Ahora que sonrío,
que se aleja de la fobia mi corriente,
no hay lugar para daños ni congojas,
y la tinta reverdece en mis papeles
como piras nuevas donde libertarse.

Completos todos mis espacios,
hablo de la luz
y alumbro estrellas allá por donde paso.

Tanto sonrío.
Río
y río
y me arrastra firme el agua por su cauce
que siendo el mismo,
sin embargo,
esta vez no atemoriza su fuerza
ni sus recodos duelen.

©Elisa Berna Martínez

Excesiva paciencia



Mujeres como espantapájaros
donde acaban llegándose las mismas aves
a picotear los mismos ojos.
Mujeres como estercoleros.
Abrazadas por ratas que no entienden
de espacio ni de besos.

Callan.
Aguardan pacientes el cansancio
de sus verdugos ciegos.
Ahh, mujeres
a las que un único error
les marcó infinitamente
la piel a fuego.

©Elisa Berna Martínez

viernes, 25 de junio de 2010

Yo te creo

La creación de Adán,
Miguel Ángel


Puedo esperar
a que reviente la fruta adivinando
ya los trazos de tu boca.
A que colisionen dos cometas
compitiendo
por esbozar el borde roto de tu rasgo.

Puedo observar
desde el bastión que guarda mis victorias
la esfera celeste conformando
música que empuja a los planetas.

Y va rodando.
De sueño en sueño perfilando cada vértice.

Luego serás tú, ya como seas.
Y parecerá un cuento,
una patraña.
No, no, no.
En mis visiones ya te nombro y te acaricio.
Como fuere,
yo te creo.

©Elisa Berna Martínez

jueves, 24 de junio de 2010

De mármol


Le quito el polvo a este poema. Pase el tiempo que pase, siempre podré aplicármelo.


De mármol.
¿Puedes creerlo?

Pese a todos los crepúsculos aquellos,
sobre los que crepitamos,
como duendes de la tarde
-tan valientes, tan furtivos-
náufragos de luz e incandescencia.

No pesaron suficiente esas madrugadas
con el tiempo apurado y fugaz
como centellas...
Ni valió la calidez de los incendios,
la combustión en las bocas,
la quemazón de los cuerpos...

Debió ser de puntillas que rocé aquellos fuegos.

Pese a todo.
Sí.
¿Puedes creerlo?
Ellos me dieron un alma de mármol.

martes, 22 de junio de 2010

Atender a la memoria

La persistencia de la memoria
Salvador Dalí, 1931



Llevamos fingiendo ya demasiado tiempo,
uno enfrente del otro,
como si fuese tan fácil levantarse de la cama
y observar de reojo el suelo
cubierto de cadáveres parlantes.


Tú pareces no escuchar nada,
y hago yo como que no oigo.


Y a la tapia de mis tímpanos comienzan
a faltarle buenos argumentos
para no atender al ruego descarnado
de ese atajo de despojos.



©Elisa Berna Martínez

lunes, 21 de junio de 2010

Al otro lado de la sombra


Es verdad que a veces
se me vuelve silencio una canción,
un verso.
Se me hace de sombra aquel paraíso
afectado de niebla,
y un nirvana fugaz rechaza su fuego.

Pero también es cierto
que en la cara b de los deseos
cierta pretensión llega a tu término
y mana alguna luz entre mis labios,
o de mis dedos tu nombre,
o de mis ojos un cielo.

viernes, 11 de junio de 2010

SAYENCO JUNIO 2010

Nuevo número de la revista Sayenco: SAYENCO JUNIO 2010. Dentro del fantástico elenco de poetas que participan, no sé ni como, pero ahí estoy.

Gracias Javi!!

martes, 25 de mayo de 2010

Callo y callo


Desde hace días guardo un secreto
y en el espejo languidece
mi lengua culpable.
Callo y callo
y la calle entera vuelve
hacia mí sus gestos delatores.
Me saben,
quizá,
me están sabiendo,
y yo mordiendo los labios
que arden de secreto.

jueves, 13 de mayo de 2010

Otra luz


No me había dado cuenta de que no estaba.

De que en mi espacio
-aquel-
polinizaban las acacias,
reían los ancianos,
huía todo signo de cobertura.

Yo ya no estaba.
Era otra insólita luz
-aún hoy desconocida-
la que se anunciaba.

domingo, 14 de marzo de 2010

Muñecas




De donde colgaban las muñecas de mi niñez
penden ahora desflecados
trazos de mí, huérfanos de futuro.

domingo, 7 de marzo de 2010

Callen

Ni las ruedas sobre los charcos.
Ni los primeros acordes de Paloma.
Ni el gemido de un gozne oxidado.
Ni la campana que acompasa al viento.
No lo intenten.
Hoy tengo agujereado el tímpano
de tanto silencio.