Salvador Dalí, 1931
Llevamos fingiendo ya demasiado tiempo,
uno enfrente del otro,
como si fuese tan fácil levantarse de la cama
y observar de reojo el suelo
cubierto de cadáveres parlantes.
Tú pareces no escuchar nada,
y hago yo como que no oigo.
Y a la tapia de mis tímpanos comienzan
a faltarle buenos argumentos
para no atender al ruego descarnado
de ese atajo de despojos.
©Elisa Berna Martínez

4 comentarios:
trocitos de silencio que te deja la vida...besos.
Esa sordera es solo una trinchera donde refugiarse. Pero la guerra está perdida.
Mejor huir.
Besos.
Las abuelitas nos decían que tomáramos valeriana. Hoy son los vampiros los que nos guiñan el ojo.
Abrazos.
Quizá mañana el sol brille con otras luces...
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