viernes, 18 de diciembre de 2009

Dando gracias

La sangre sacrificada conmovió a los dioses
abriendo por fin sus ojos.
Me han bendecido con su magia.

sábado, 12 de diciembre de 2009

A quien madruga...

Te rescato. Me abrazo al reflejo
desfigurado que perdura en la memoria.
Te busco en los olores
adheridos a aquellas ropas.
Aquel jabón,
aquel perfume primero.
Te llamo. Me agarro a la última
letra que se deshace en el recuerdo.

Y cada vez vuelvo antes a casa.
Y cada mañana amanece más temprano.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Periferia

Mientras conduces callado,
una palabra se ha colado en mi cabeza:
periferia.


No puedo ahora pensar en los regalos, en la oferta de las hamburguesas, en mis botas nuevas. Sólo periferia. Luces amarillas, como baldosas señalando el camino imperativamente. Polígonos, como cementerios que descuidan sus cadáveres. Rondas y cinturones, como espirales infinitas que bordean una y otra vez la misma duda. Piezas oxidadas de viejas lavadoras, como túmulos erigidos en memoria de otra época.

Y tú, volviendo a casa, reconociendo en el asfalto, esparcidas, las pobres migas de pan de nuestra vida.

En secreto, le concedo el off al último hit del dj de moda, para dejar que las variantes del canon de Pachelbel amartilleen sin pudor cada terminación nerviosa, para que todo sea periferia. Como para beberla desde dentro, desde la negrura del otro lado, desde la tristeza del arbusto solo, desde el epicentro mismo de la prisa. Como para dejar que me atraviese, que arrase los cimientos urbanos que me amarran, que me inunde con su pena de arrabal, que me arrastre metro a metro por la efímera frontera de mi mundo y este otro mundo.

Y así ha sido como,

mientras conducías callado,
y la casa esperaba caliente,
y alguien escribía un mensaje,
y otros cenaban fuera,
yo dejaba escapar una lágrima.