Rafael, La Escuela de Atenas
Alcanzo a escuchar un eco leve,
la plácida voz del planeta
que imprime en la distancia su reflejo.
Imperfecta,
comprendo que soy la mera apariencia,
imagen parida a la sombra
de los lienzos.
Omnipotente,
el gran comediante de la vida
vigila a sus hijos incompletos,
y paternal sonríe al otro lado
de un teatro insomne.

