Los días encubren
bajo el reguero acre de los años
su vocación de mecha.
Y al fin somos el resto o lo que queda
rodando inexorable hacia la pólvora.
Pólvora en el ojo de ese túnel
donde vayan a parar nuestras miradas,
desflecadas piernas de muñecas,
o cuadernos que resuelven ecuaciones.
Tu voz tendrá el timbre de los púberes.
Mi mano la simpleza de una niña.
Nóveles en tretas y en dolores,
abrazaremos sin más cuando lleguemos
el tosco tacto de la pólvora.
bajo el reguero acre de los años
su vocación de mecha.
Y al fin somos el resto o lo que queda
rodando inexorable hacia la pólvora.
Pólvora en el ojo de ese túnel
donde vayan a parar nuestras miradas,
desflecadas piernas de muñecas,
o cuadernos que resuelven ecuaciones.
Tu voz tendrá el timbre de los púberes.
Mi mano la simpleza de una niña.
Nóveles en tretas y en dolores,
abrazaremos sin más cuando lleguemos
el tosco tacto de la pólvora.








