
Imagen tomada de la red
Aráñate la cáscara.
La médula custodia un paisaje líquido
donde orbitan planetas y deseos.
Donde eres más tú y menos los otros
y decides qué locos te rodean.
Hurga en la envoltura,
rasga las ajadas telas de los disfraces
que has ido tejiendo contra el miedo
y serás tú de nuevo
besando la inocencia en el espejo,
huyendo de lo étereo y lo intangible,
del enredo que trenzan las promesas.
En la yema primera,
en el corazón jóven de la manzana,
en el núcleo que pulsa bajo la carne.
Si decides ver,
te espero.
©Elisa Berna Martínez





