domingo, 7 de marzo de 2010

Callen

Ni las ruedas sobre los charcos.
Ni los primeros acordes de Paloma.
Ni el gemido de un gozne oxidado.
Ni la campana que acompasa al viento.
No lo intenten.
Hoy tengo agujereado el tímpano
de tanto silencio.

7 comentarios:

Fernando dijo...

el silencio aveces es lago más que cubre y da...besos

TORO SALVAJE dijo...

Y como duele.

Besos.

Marian Raméntol dijo...

Ese verso final es de pura antología!

Un besazo
Marian

jagirreo.es.tl dijo...

Rotundo. ¡A eso le llamo yo poesía pura!

Sarco Lange dijo...

Pero que sea silencio con vocación de grito.
Abrazos Elisa.
SL

fgiucich dijo...

Paso a dejarte un abrazo.

Laura Gómez Recas dijo...

...contiene toda la fuerza de un grito.

Laura