
La rutundidad del día abandona su color
y amoldo el dolor a la horma de mis retinas.
Contra este parasol se estrellan
proyectiles y promesas,
antiguos remordimientos que llegan,
por sorpresa,
a husmear las rendijas.
Desisten al fin.
Se vuelan.
Terminan posados a la sombra
de este débil parasol.
y amoldo el dolor a la horma de mis retinas.
Contra este parasol se estrellan
proyectiles y promesas,
antiguos remordimientos que llegan,
por sorpresa,
a husmear las rendijas.
Desisten al fin.
Se vuelan.
Terminan posados a la sombra
de este débil parasol.
5 comentarios:
.. me asomo por primera vez a este balcón con sol (luz) y desgusto no solo letras, aromas de poesía sino de exquisita cocina.. ummm.. que rico todo.. me encantó saborear este rinconcito y volveré, Dios mediante..
Saludos, desde mi colina solitaria, Elisa y Rafa..
Un parasol que es escudo, que retiene fuera demasiadas cosas..., muy bella imagen.
Me gusta vuestro blog, vendré de vuelta, a por poesías, claro y a por recetas, como no.
(Gracias por la visita)
Besos,
P.
Hola Elisa y Rafa: Antes de dejar este comentario he explorado su blog: exquisito. Comida y poesía combinan muy bien por que los dos son arte. No seguiremos visitando. Los he agregado en mi blog "Las Recetas de mi Abuela" como amigos cocineros. Un abrazo a ambos. H.
Un parasol iluminado de versos.
Me gustó.
Gracias a todos por vuestras visitas!! Os esperamos por nuestro balcón y prometemos asomarnos a cada uno de vuestros rincones!!
Un besico a todosssssss
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