Cuando me pellizqué la oreja,comprendí que nada de aquello
había sido un sueño.
Todavía estaba caliente su lado de la cama.
Ropa esparcida por el suelo...
Y un reguero de sangre conducía,
desde la puerta del piso,
hasta mi malherido corazón.
*elisa*
5 comentarios:
Genial.
Que bueno.
Besos.
Esas heridas que nunca cicatrizan. Abrazos.
elisa
de pesadillas se componen realidades
cómo saber si estamos despiertos o no??
.. sería genial si todas las pesadillas resultaran luego nada más que sueños.. y se quedara sólo en un mal susto y sobresalto, que nuestro corazón fué malherido..
.. besos desde mis colinas Elisa..
Yo presentaría este poema a un concurso de microrrelatos. Es calofriante!
saludos!
Javi
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