domingo, 15 de febrero de 2009

Hotel New York


En La Habana
la luz eclipsa toda percepción.
Y la tristeza es alegre,
y la miseria parece transformarse
en una mujer que sonríe
mientras camina pausada por el Malecón.

Por la noche despiertan
fantasmas oxidados.
E imaginas vistosos
vestidos almidonados
recorriendo los pasillos aún vivos
del Hotel New York.

22 comentarios:

.A dijo...

despiertan fantasmas oxidados ... :)

mia dijo...

y es que Cuba es

reina aunque odie

monarquía!

Y su gente,tal cual dices

sonríe cultivando

alegrías............

..........besos

Anónimo dijo...

la vida llega a todas las cosas según las tocas, el pasillo está vivo porque tú estás en él

"Yo En Resistencia" dijo...

Excelente blog...ahhh la memoria y sus recuerdos....



Te sigo

LIBELULA VIVIENTE

Giovanni-Collazos dijo...

No me molestaria pasar una noche en ese hotel... tomaria muchas notas.

Un abrazo.

Gio.

TORO SALVAJE dijo...

La tristeza es alegre.
Jo. Que bueno.

Besos.

© José A. Socorro-Noray dijo...

Todo puede ocurrir en La Habana. Quizás la tristeza esté oculta tras las caras llenas de alegría.

Fernando dijo...

un nombre curioso para un hotel en La Habana...un beso.

Sarco Lange dijo...

Y en el New York y en el Savoy los fantasmas se divierten, y Fidel que sigue en su eterno rock and roll.
Y somos todos hermanos.

Marian Raméntol dijo...

Hay cientos de paisajes que podrían ser universales...

Un abrazo
Marian

thoti dijo...

.. ¿sabes si en NY hay un hotel La Habana?.. ¿o lo impide la estatua (ojo a la palabra) de la Libertad?..

.. besos, mañica..

Anónimo dijo...

Sí, los hoteles viven plagados de fantasmas.

Fidel es el único rapsoda, capaz de recitar un poema durante más de diez horas.

Un abrazo.

SeaSirens dijo...

En la Habana, de la nada, hacen una chispa y de la chispa, el fuego...
Precioso poema entrañado.

Besos!

Maga dijo...

Elisa, así imagino La Habana, tal cual tus palabras. Maestra!!!

Un abrazo.

Anónimo dijo...

La tristeza es alegre en la Habana. Dan ganas de ir. Realmente lo imagino así.
Como en la película "Habana blues" de Zambrano. A mí me gustó mucho. Y la banda sonora.
Más besitos

Mamen Alegre dijo...

Así es como lo imagino Elisa.
Me encantó.
Besos

fgiucich dijo...

Qué lástima: La Habana es como una niña descuidada, casi descolorida por el tiempo. Abrazos.

Panconqueso dijo...

Hola! Me fascina tu blog, si la poesía es escrita por ti debes saber que eres lo máximo, yo compraría tus libros.

lichazul dijo...

hoteles e historias
todas se enmarañan en las noches
y salen de juerga quienes los habitaron...

ME ENCANTÓ!!

muaksiitos de luz tocaya

Antonio Urdiales dijo...

Un fenomenal poema, Elisa, que destila su libertad mientras pasea alegre su tristeza por el Malecón, enmarcado en la luz tan especial de la Habana.

Por cierto, he estado buscando una forma de ponerme en contacto con vosotros por correo electrónico, pero no he hallado ninguno para poder hacerlo. ¿El motivo? Haceros entrega del premio "PALABRAS COMO ROSAS", cuyo texto dice lo siguiente:

"Este premio ha sido creado para agasajar a todos aquellos blogueros que hacen día a día su especial aporte a la cultura de la palabra escrita. Palabras como puentes, como duendes, como escarcha, como rayos. Palabras como rosas. Nace desde "Noche de Pájaros" para que dé todas las vueltas que se deseen... Que lo disfrutren.

Debe otorgarse a 7 blogs que se consideren gestores de la palabra en todas sus formas. Debe mostrarse y compartirse incluyendo el link de quien lo entregó, y no olvidar avisar a quienes les sea concedido."


Así que, ante la imposibilidad de poder hacerlo de una forma más personal y formal, vía email, permitidme hacerlo de ésta, menos personal y formal, pero igual de sincera.

Para ello y, lógicamente, si lo aceptáis, sólo debéis pasar por mi blog, tomar la imagen del libro y la rosa y ponerla en vuestro blog y luego pasarlo a otros siete blogs.

Recibid mi más cordial enhorabuena.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Llenas de imaginación tus letras. Me gustaron mucho. Te felicito.

Kafda Vergara dijo...

¿Verdad que es poético el caminaito pausadito de los cubanos?

Sí, hay que ir a la Habana, no sólo para ver los fantasmas oxidados sino para sentirlos y danzar danzón con ellos.

Me alegra que hayas estado allá.
Cuando puedas visitas mis fantasmas, que lloran entre tanto edificio miamesco e insípido. Refugiados en las esquinas de muros raspados y niños desnudos, aún cantan, como su primita insular, a Benny Moré entre los lavaderos comunales.

¡Beso!