Trepa esta columna de fuego
del piso a mi boca, como serpiente.
Trepa y enciende la sed.
Y aviva la brasa del ocaso
dándole cuerda a las horas nuevas
-calientes-
de la madrugada.
Repta la senda de tu espalda
y siembra sudor.
Estelas flameantes.
Caminos encendidos.
Derretidos sueños abortados
a orillas del crepúsculo.
Trepa esta columna de fuego,
candente y salomónica,
veredas de mercurio en todos los termómetros.
Y cree, ilusa, la noche,
que vendrá de escarcha
la mañana nueva...
Sin sospechar siquiera
que nació cerilla.
2 comentarios:
Apasionados versos para empezar bien el año.
Gracias y un abrazo
Gracias Carlota,, un placer contar con tu lectura.
Un saludico!
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