
Plato y foto: Rafael Díaz Pasquel
Profiteroles de nata y chocolate
Ya son demasiados
los cadáveres que engrosan la lista del otoño.
Demasiados
días horadando el lado gris de la melacolía.
Así que tapiaré por un segundo
los conductos enfermos de la tarde
para abrir camino a la luz,
al grato pecado imperdonable,
al bocado dulce de tus labios,
al prohido flanco de la risa.
*Elisa*
6 comentarios:
A mí los cadávares ya no me caben.
Si puedes tapiar conductos no lo dudes y vete al otro lado del espejo.
Besos.
Me pregunto hasta donde nos puede llevar la erudita excelsitud del alma, en este ejercicio de género otoñal donde la metáfora, renace en cada hoja que cae ensortijando el aire, como suaves plumas de ánsar que anillaran capitulares.
Y es que por un instante, he sentido ese escalofrío que me transporta en ocasiones a Granada, al pie de alguna fuente.
Un beso.
El remedio es fantástico Elisa, la dulzura y la risa contra la melancolía.
El poema es fantástico. Me encanta disfrutar de tus versos.
Un abrazo.
¿Por un segundo?
Casi mejor por muchos, todos los que puedas.
Y más.
Un abrazo para ambos.
(Los profiteroles me encantan)
elisa
tu pluma se encumbra y se pavonea preciosa
toda fuerza y toda imagen ha sido la lectura de este pequeño gran poema
es un placer
y más encima la foto que tienta a mi paladar es una tortura deliciosa(felicitaciones al cheff)
muakismuakis
A veces, está la luz
y no queremos verla.
Un abrazo
Publicar un comentario