Sin contar con ello se prenden las farolas.
Adiós.
Adiós horas.
Adiós segundos que no me han pertenecido.
No cuento ya tampoco con tu llamada.
Adiós.
Adiós historias que no he contado,
o que no he vivido,
o que he prescindido de vivirlas.
Cuando menos lo espere
se habrán apagado las farolas.
4 comentarios:
Si.
Adiós a nada.
Besos.
las malditas farolas...
y lo que no está, no fue, no estuvo.
me gusta mucho visitar tu balcón!
abrazo,
Todo se va corriendo, pero no existe lugar donde ir. Las farolas se apagarán de todas formas.
Es un clásico este poema. El tiempo perdido. La farola es el astro que a los urbanitas nos indica el paso de los días, el principio y el fin del ciclo.
Me ha gustado.
Laura
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