miércoles, 5 de noviembre de 2008

Luminoso




Abrázate a la luz que nos queda,
al color que la muerte otorga
a los hijos caducos de los árboles.

Porque la ciudad avanza
posiciones frente a tus trincheras,
y vuelve el polvo a las ventanas,
la noche a las ojeras,
el ruido a los rincones que desafiaban
los mordiscos ciegos del acero.

Abrázate a la luz y olvida
estas cenizas,
el eclipse,
este barrio.

Porque durará la lucha
lo que dure tu abrazo.

10 comentarios:

Hipatia dijo...

Prime!!!!
Te llevaste todas las musas, por eso yo estoy bloqueada frente al teclado.
Me encanta cuando leo "Ariño". Me gustas cuando te pones nostálgica.

PD: Las tijeretas jorobaban mis plácidos baños en las charcas veraniegas de mis campamentos. Y qué rápidas que iban las muy...

mia dijo...

Más bello no podías decirlo!

Besos

© José A. Socorro-Noray dijo...

¡Qué belleza!

Espero que mi abrazo sea eterno,
nunca debemos abandonar la lucha.

Un beso

Fernando dijo...

esas batallas de ejercitos baldios...besos de otoño querida.

TORO SALVAJE dijo...

Me ha gustado mucho porque eso siento, al final sólo queda ese abrazo, todo lo demás cambia a peor, siempre, siempre y siempre.

Y poco a poco los años nos van acorralando.

Ese abrazo es el último reducto.

Muy bueno.

Besos.

Marian Raméntol dijo...

Ese inicio es fenomenal, y luego siguen las imágenes abrazadas todas ellas.

Vaya también mi abrazo para ti

Marian

Anónimo dijo...

Estoy con el anterior comentario, la primera estrofa es para enmarcarla, pero como siempre consigues que el resto no desmerezca y cierras un círculo realmente bello.

Un besazo.

jagirreo.es.tl dijo...

Abràzate a la luz, àrbol indemne.
Arbol herido, abràzate a la luz.
En lid de luz, deja a la voz alzarse.
Frente al otoño, frente a toda sombra.
Sueña siempre la luz, vivela vIvida.
La noche no podrà nunca tocarte.


un abrazo

thoti dijo...

.. y digo yo que cómo sabes describir tan bien las situaciones..

.. un abrazo durarero..

Kafda Vergara dijo...

Cada vez me convenzo más de que el amor es un instante, y más cuando me abrazan esos rayos de luz.

Gracias por hacerme saber que no soy la única.

¡Qué lindo los árboles del otoño! Acá siempre están verdes, como para darnos esa esperanza que de otra forma no se ve.

Es bueno que los árboles amarilleen, así se recuerda mejor la brevedad de la existencia.

Un saludo desde este húmedo y polvoriento balcón caribeño.