domingo, 28 de diciembre de 2008

Ab intestato


No he venido a confesarme.
No era esa mi intención en un primer momento,
pero está todo en silencio
y esta casa eterna es un cementerio.
Antes de morir -me dije-
debo esconder la mano.
Vender a otros mi culpa,
cerrar mis ojos a tus ojos.
Así que, ya ves,
será otro día o será nunca,
pero hoy no he venido a confesarme.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Lo que no hubo


Lo que no hubo fue luz.

Mil murmullos lacerantes
y aquella lengua oscura
arrastrándose rugosa por la gargata.
Silencio.
Negrura.
La bola de cristal supura tinieblas.

Recogí todos los matices ese día.
Pero lo que no hubo fue luz.
*

martes, 23 de diciembre de 2008

Los brazos que no he tenido

Los brazos que no he tenido
andan reclamándome en medio de la batalla.
Este cementerio no sabe de promesas.
Tendreis que acostumbraros al insano azufre,
a la herrumbre infecta en las heridas.
Al camino largo de la derrota.

sábado, 20 de diciembre de 2008

12 de enero de 1976

Dedicado a mi padre, que después de toda una vida trabajando como médio en Ariño (Teruel), por fin se nos jubila!








Desde la Peña Negra
-Ariño-
era un laberinto de corrales derruidos.
Adobe.
Teja.
Un soplo de viento fugaz en tu vida,
pensaste quizá aquel 12 de enero,
de 1976.

Haz la cuenta con los dedos.
Te has hecho de aquí,
y nos has hecho.
Y hace mucho ya de aquel enero
que te vio llegar joven
de proyectos nuevos e ilusiones,
y esos ojos llenos de futuro.


Tus manos desde entonces
han alumbrado niños,
han visto morir las vetas antiguas
del carbón más sabio
.Aplicando tiritas a este Ariño,
constipado o sano,
que ha llevado uno a uno a sus hijos
de la sala de espera a tu consultorio.

Y ya no está la Atalaya orientada
hacia el profundo silencio,
ni la calle desnuda sueña el asfalto,
ni los bandos anuncian cortes de agua.
Este Ariño, que es otro,
ha ido cambiando,
y tú has cambiado con él,
recorriendo su vida,
caminando estos años de su mano.

Pero hay una huella

que se abraza a la historia y al recuerdo.
Una brecha cosida cuidadosa
-con el hilo y la aguja de tu experiencia-
en la piel de varias generaciones de ariñeros.
Y el tiempo recordará con nostalgia
este frasco de alcohol,

tu firma curiosa en la vieja receta,
esa sonrisa o el mal humor,
lo bueno y lo malo de toda una vida.

Aunque haya pasado mucho tiempo.

Amargo o alegre,
infinito o lento.
Justo ahora hacemos la cuenta con los dedos.
Fue un 12 de enero,

de 1976.



domingo, 14 de diciembre de 2008

Tarde

Para cuando sus labios alcancen
la fría escarcha que envuelve su cuerpo,
ya será demasiado tarde.

Habrá volado el amor
allá, adonde se retiran frustrados los deseos.
Habrá oscurecido
aquella deliciosa primavera.
Simplemente todo
fue una gran pérdida de tiempo.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Atento

Atento.

Cruje la madera en los desvanes
viejos de la memoria.
Cruje
y parece hundirse la viga
postrada a la carcoma.

¿Oyes?

Las bisagras asedian al silencio
doliente del abandono.
¿Oyes
chirriar la puerta de la escalera?
¿Girar sobre su eje
toda esta madera hinchada?

Yo escucho
y salto de una a otra línea
del pentagrama.

Redonda,
la noche es larga en pesares,
y lento el quejido de la memoria.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Pero no puedo

Podría reír.
Reír.
Como si los cajeros estuviesen vacíos esta madrugada
fría que despide noviembre.
Caer por las rendijas insondables donde se suicidan
a partir de las doce todos los relojes.
Y reír.
Con tu nombre entre los dientes.
Como si fuesemos los mismos.
Y bastase llamarte
para que acudieras al rescate
de los duendes exiliados en las afueras.
Huérfanos de toda magia.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Circo triste



Payaso Triste, por johan 14




Hay un circo donde los payasos sufren
los dolores de los niños.
Un circo infinito de canciones
fúnebres rondando la memoria del elefante.
Y yo ensayé tantas veces
el breve pasaje que pretendía,
que olvidé la coma y el espacio,
la línea invisible de la comedia.


Terminé con una soga entre las manos
subiendo y bajando autómata
el telón de los aplausos.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Inciso

No, no.
No quise decir que todo era prescindible.

Cuando yo abandone esta absurda carrera
vendrá otro en mi lugar a cometer los errores.
No recordarán ya mi nombre, quizá,
pero estaré riéndome en la grada
engullendo palomitas.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Llamarte Daniela

Bien podrías llamarte Daniela
y llorar entera la noche con esta canción.

Llamarte Daniela.

Extraviar por la vereda el zumo joven
de los años calientes que hoy son tizón.
Soplarías la vela en la que arde
la fotografía.
Un hombre.
El nombre que ya no repetirías.
Y cruzarías, Daniela,
de puerta en puerta cada horizonte,
sabiendo –ahora sí- todas las verdades
y llorando entera la noche con esta canción

Un rostro joven y valiente

Mi mundo necesita un cubo de agua
fría en la cara,
una balleta amarilla
para el café vertido por la mesa,
un viaje profundo
a la bolsa de la aspiradora.

Mi mundo precisa de otro mundo,
un parto de planetas,
un rostro joven y valiente
dispuesto a emprender otras guerras
y soñar de nuevo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Debe ser la gripe


Se me va escurriendo la semana
rápida como la fiebre
rápida, ascendiendo al cúlmen
de los termómetros.

Y en la espiral de celulosa,
de aguja estriada en el pecho,
de vasos efervescentes,
el tiempo ha dejado de ser tiempo
para transformarse en limbo,
sin término ni tregua,
sin fecha prefijada
de alta en el corazón.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Una tumba nueva

Fue la última vez que le vi. La última que escuché descuartizar mi nombre por sus labios, y ya el aire en su boca sabía a cementerio, a un amor amortajado sin fe en la otra vida.

Por desgracia, los relojes no guardan luto por la muerte de sus horas, y al día siguiente, una nueva tirada de periódicos calmaría la sed de los supervivientes. Sin noticias del sol, la ciudad se amarraría al cuello de la niebla, y ajenos al dolor de los mayores, recitarían los niños inocentes sus canciones infantiles. Una flota de fantasmas abordaría las calles, abasteciendo el hambre en los supermercados, y en algún retirado rincón, otra mujer sentiría la misma punzada, aquel mismo arpón, haciendo diana en la débil coraza de los sueños.

Nadie,
sin embargo,
recavó en esta tumba nueva.
Nadie la adornó con flores ni epitafios.

sábado, 15 de noviembre de 2008

(Este espacio ligero y breve, es todo mío)

Llega un día en el que crees poder con todo.

Con el despertador como enemigo
que te viene a dictar obligaciones.
Con el trabajo atrasado
que amontona polvo en los estantes.
Con la voz incompetente
balbuceando reproches al teléfono.
Con la comida a punto
que engulles suplicando siesta.
Con el carro de la compra
a las ocho de la tarde calle abajo.

La pila de platos en la pica,
papeles del banco en la mesita,
la cama deshecha,
la plancha no engaña a cicatrices...

Superwoman abre un paréntesis gigante
en la tregua callada de la noche.
Quizá sobreviva a los combates
atrincherada una palabra nueva
que inyecte vitaminas de colores
al papel enfermo de los días.

viernes, 14 de noviembre de 2008

De buitres y cuevas

Junto al manantial "Los Baños"
Ariño


Cada cueva esconde un monstruo
que viene a remover el poso de la infancia.
Y vuelve la bruja a asomar su hocico
o un vendaval de buitres
sobrevolando en círculos la memoria.
¿Recuerdas el miedo primero
de lo oscuro al fondo de la grieta?
La valentía joven de los púberes.
La inocencia osada del principio.

Aún dormirán ladrones en el garaje.
Se prenderá a media noche
una luz imaginaria.
O acechará ese buitre que espiaba
desde su cueva aquellas horas tan muertas
soñando en la ventana.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Este contrato injusto


Habito un reducto de renta antigua,
donde pago con recuerdos cada jugada.
Y pensarás, quizá, que sale a cuenta
este negocio mío
mano a mano con la vida.

Pero cada día huye de mí a otros bolsillos
una postal,
un río,
un viejo lapicero.
Y se vacían de historias las alacenas.
Y en la memoria los huecos no tienen nombre.
La mariposa se deshace en alfileres
y paredes desnudas buscan colecciones.

Tengo que romper este contrato
trampa para necios y patanes.
Yo era esa postal.
Mío era el río.
Y ese viejo lapicero que soñaba.


Constitución

Yo soy breve hija de un libro
que no supo del antes y adolece
crónica ignorancia.

Olvido agudo.

Yo soy una frontera desde entonces,
un borde peligroso con dos filos.

A un lado acudían las quimeras.
Al otro, aglutinados,
rancios episodios vergonzantes
negaban por tres veces el pasado.

martes, 11 de noviembre de 2008

Risas en la farmacia

Estos últimos días, he compartido con vosotros postales de recuerdo, de nostalgia, de cierta angustia o abatimiento (hay a quien le dejo el cuerpo para un concurso...) Así que me parece justo compartir tambien esos pequeños detalles que nos hacen olvidar lo demás, y echarnos unas risas de las buenas.

Aparecía en el Heraldo de Aragón de hoy una reseña sobre un libro escrito por el periodista Carlos García Costoya, que recoge anécdotas ocurridas en las farmacias de España, a la hora de ir a pedir un medicamento. Aquí os dejo algunas de estas joyas que me han hecho llorar de la risa (gracias mamá por pasármelo!!!):

- Delirio por colirio
- Locutorio por colutorio
- Angelito por Angileptol
- Erectil por Viagra
- Preservativos consistentes, para no seguir haciendo "corpore in sepulto": Flipa! quería decir para no seguir haciendo el coitus interruptus!
- Aspirina quirvin por aspirina que hierve, es decir, efervescente.
- Filipanda por Lizipaina
- Spiderman por Espidifen
- Peter Pan por Primperán.
- "El trono del Cid" por........ aquí ya me meo: TROMBOCID
- Duralex por Durex
- Profiteroles por Preservativos (iba de dulces la cosa)
- Deme las pastillas de la amiga de la Pantoja... se refería a las Zaldiar, y lo decía por la Zaldivar.
- Crema Victoria Vera, por el Aloe Vera.
- Señora que pide algo contra el "tiquis miquis", que lo ha oido en la tele. Se refería al Anisakis.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Domingo silente

A los pies de mi cama
llora la calle de rodillas su rezo extraño.
Y no está lloviendo.
Pero parecen deslucidos los colores,
y más quedo el quejido de los gitanos,
y bajan autobuses como siempre,
con la furia de siempre,
con los mismos de siempre dentro
pero más tristes.
Así es este domingo silente
que encubre el último deseo de los borrachos
de vuelta a casa igual de grises.
Igual de solos.

Amanezco en mi cama del mismo lado
y postrado, cada persojaje de la película
entona diferente su plegaria.
Con su dolor diferente rezumando.
Con sus diferentes sueños fracasados.
Todos encogidos,
en el mismo barrio
en este domingo de abrazo silente.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Voy a cantarte alguna de esas canciones




Voy a cantarte alguna de esas canciones
que dices que odias.

Porque últimamente
cuchicheas a solas con una extraña,
suplicándole a voces:
¡Devuélveme a Elisa!

Y Elisa soy yo.
Y soy la misma.
Pero tendré que volver a ensayar
esas canciones,
y quizá así me reconozcas.