
Has abierto las venas del dolor
y amado al hombre que apurala savia de la tierra.
En tus ojos,
occidente asedia al último bastión
de un ejército ebrio de quimeras imposibles.
En tus manos se enredan
grilletes y tabús.
Occidente lamenta la lluvia y la semilla,
la pupila que sabe del horror
y lo publica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario