Será que todos los reencuentros
encierran el rancio dolor de la certeza.
Verse en el otro.
Más viejo.
Más patente el hecho de que has cambiado.
Y lo mismo yo
habré desbaratado tantas coordenadas,
tantos océanos sin playa
en antiguos mapas prefijados.
Así nos reconoceremos:
por el timbre de voz
y lo profundo de este hueco en las pupilas.
Aquellos abismos intangibles que el tiempo
no ha logrado aún arrebatarnos.
11 comentarios:
Disfruta de los abismos.
El tiempo no se deja nada a la larga.
Besos.
has retratado muy bién el paso del tiempo.
Adelantándote incluso al mismo.
Es bueno ser consciente de os cambíos.
Besos
El tiempo puede borrar muchas cosas, pero quien de nosotros olvida el timbre de voz o la profundidad de la mirada, esa que dice tanto...!!!
Me has puesto meláncolica
LIBELULA VIVIENTE
.. y ese hueco en las pupilas..
.. me gusta contemplar la posibilidad de que al menos cuanto más viejos nos vamos haciendo por fuera.. más jóvenes podemos quizás sentirnos por dentro.. ojalá..
.. besos, Elisa..
Otra belleza
con esmaltes
del tiempo...
Siempre el tiempo,
y volver a veros!
besos
Hay algo mucho mas profundo desde uno reconoce al otro, cuando eso no ha existido uno debe preguntar el nombre.
Buenísimo.
Un abrazo.
La vida es una constante metamorfosis, reconocernos y aceptarnos, nos hace madurar.
Besos.
Por eso Facebook es un arma de doble filo y es depositaria de las grandes risotadas cuando buscas a un antiguo amigo o pareja y en el recuerdo tienes la imagen de años atras y lo ves ahora y te das cuenta que con el tiempo no se juega y que puede llegar a ser un enemigo aunque digan que la experiencia es puro oro pero es triste ser un mono experimentado, un mono arrugado con ojos de video tape, no señor, no señora, porque ahora somos señores y señoras y antes éramos los muchachos y ahora empezamos a mirar de esos otros zapatos, de esas otras musarañas.
Un senecto abrazo!
El eterno retorno
Muy bien descrito, es el peligro del reencuentro, ver nuestras arrugas en el espejo del amigo casi olvidado..., al menos los recuerdos sí son capaces de mantenernos jóvenes.
Un besazo.
Esos encuentros, que ocurren con más frecuencia que los se piensa, tienen el sabor de los buenos vinos añejados. Abrazos.
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