Habíamos acordado
tú y yo, recientemente,
verter la letra de adentro hacia fuera
como si no ardiera agosto todavía
en mi espalda escamada,
o al vomitar no rasgara aquel rosario
cuenta a cuenta la boca del estómago.
Al final hay que volver y tropezarse
con las calles sitiadas de resacas
y rodar los adoquines infelices
que propugnaran ciertas rebeliones.
Si solamente hubiésemos pactado
lacrar la puerta del invierno,
llegar tarde a las citas de trabajo,
visitar al director del banco con la nómina
al cero y un ramo de flores en la mano...
Pero hemos perdido, y he vuelto
a acoplarme a mi fantasma de las 7:00.
Y la inercia guiará cada mañana
mis pasos de cordero silenciado
olvidando en el resabiado camino
sonrisas y pactos imposibles.
viernes, 25 de septiembre de 2009
martes, 22 de septiembre de 2009
Sueño con flamencos
domingo, 20 de septiembre de 2009
Loarre
viernes, 7 de agosto de 2009
viernes, 12 de junio de 2009
Tarde que arde
Esta tarde, como yo, abandonada a la siesta;
abrumadoramente lenta,
adherida a la espalda, como la piel barata
del sofá expuesto en el escaparate de la esquina;
tan amarilla, polvorieta;
aglutinándose trás las ventanas el aire,
amóntonándose densos todos los bostezos,
suspendiéndose un último aliento entre los labios.
Larga
- hirviente calentura del asfalto -
una flama se arrastra por tu nombre.
Adios, te digo
y me enrosco a las sombras de la puerta
donde permanece ajeno a todas la hogueras
el aroma fresco de tu carne.
abrumadoramente lenta,
adherida a la espalda, como la piel barata
del sofá expuesto en el escaparate de la esquina;
tan amarilla, polvorieta;
aglutinándose trás las ventanas el aire,
amóntonándose densos todos los bostezos,
suspendiéndose un último aliento entre los labios.
Larga
- hirviente calentura del asfalto -
una flama se arrastra por tu nombre.
Adios, te digo
y me enrosco a las sombras de la puerta
donde permanece ajeno a todas la hogueras
el aroma fresco de tu carne.
domingo, 7 de junio de 2009
Calle 1ª
Como si en la manga guardase el día una esperanza,
o quedasen palomas que sacar de la chistera
de algún mago triste en busca de varita,
los adoquines añoran la chispa de su magia.
La tarde ha salido desnuda a los balcones,
el hombre ha tendido sin pinzas toda duda.
Por las fachadas ruedan los últimos fracasos
que tejen los acordes de una canción hipnótica.
Como si por las grietas de una ciudad dormida
se colasen los sueños de aquellos que no duermen
camino entre los huesos posados en los baches
para ponerle un nombre a todos los perdidos,
para olvidar el ruido que emiten los cadáveres.
Tú tendrás la clave.
Yo no confundí el rumbo,
pero enloquecen pájaros ebrios de cristales.
Cuando al fin se diluyan los rastros de esta guerra
desmontará la noche
coartadas y argumentos.
sábado, 6 de junio de 2009
Por eso he ganado

Yo no he perdido.
Desde aquí se descubren todas las tretas,
se conoce el secreto del vecino,
se ríen todas las ironías.
No he perdido.
He ganado en versos y abrazos,
he sabido del laberinto de los locos
y encontré el atajo de par en par
abierto cada tarde entre mis ojos.
No he perdido.
Tropecé en el camino con tus manos
y supe que todo continuaba
igual que antes del exilio.
Los mosquitos en la lámpara,
el fantasma en el pasillo,
la huella de los dedos sobre el espejo.
Pero tú antes no estabas.
Antes de que bramaran los terremotos
nada sabía el polvo de tus pasos.
Esa es la única razón para entender
que no he perdido.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Qué atajo tomarías
Ahora que han levantado la calle
y lamentas el hallazgo de una caja de galletas,
preguntas ¿volvemos?
Y no sabría decirte porqué camino,
qué atajo aún no hemos usado,
qué vía abriría sus venas a estos pasos
una vez que hemos sido descubiertos.
Ahora que borré la niebla
y abandonan los cajeros los indigentes
buscas agua en el asfalto
y sólo hay manos arremolinándose
a las puertas de los supermercados.
Y tú y yo robando limosnas
que alcancen para peajes
de alguna autopista despistada
dispuesta a otorgar kilómetros,
regalar rodaje
a los que intencionadamente tapiaron
todos los tubos de escape.
y lamentas el hallazgo de una caja de galletas,
preguntas ¿volvemos?
Y no sabría decirte porqué camino,
qué atajo aún no hemos usado,
qué vía abriría sus venas a estos pasos
una vez que hemos sido descubiertos.
Ahora que borré la niebla
y abandonan los cajeros los indigentes
buscas agua en el asfalto
y sólo hay manos arremolinándose
a las puertas de los supermercados.
Y tú y yo robando limosnas
que alcancen para peajes
de alguna autopista despistada
dispuesta a otorgar kilómetros,
regalar rodaje
a los que intencionadamente tapiaron
todos los tubos de escape.
lunes, 18 de mayo de 2009
Mediador químico
Cuando vuelva a respirar buscaré un parque
o las orillas de un río,
o una arboleda
y te nombraré verde sin que escueza
la palabra al rodar por la garganta.
Cuando no escape de mí todo el oxígeno
ni boquee mi boca esta plegaria,
me inclinaré a lamer los sueños tuyos
como si fueran los primeros
deseos que se escurren por mi oído.
Cuando ya no bostecen mis pulmones
este sopor antihistamínico
me abrazaré al gato de la noche,
engulliré el aire que me huye,
me inyectaré el último gotero
de todo el repertorio que me falta.
o las orillas de un río,
o una arboleda
y te nombraré verde sin que escueza
la palabra al rodar por la garganta.
Cuando no escape de mí todo el oxígeno
ni boquee mi boca esta plegaria,
me inclinaré a lamer los sueños tuyos
como si fueran los primeros
deseos que se escurren por mi oído.
Cuando ya no bostecen mis pulmones
este sopor antihistamínico
me abrazaré al gato de la noche,
engulliré el aire que me huye,
me inyectaré el último gotero
de todo el repertorio que me falta.
viernes, 15 de mayo de 2009
Tantos océanos como caras
Guardo una suerte de retratos robados
a los instantes fugaces de mi vida.
Los rostros que me rodean,
no saben de mí,
nos cruzamos una sóla vez
por el impulso aleatorio de las mareas.
Hay tantos océanos fluyendo
como caras sin nombre
evitándonos por las aceras.
a los instantes fugaces de mi vida.
Los rostros que me rodean,
no saben de mí,
nos cruzamos una sóla vez
por el impulso aleatorio de las mareas.
Hay tantos océanos fluyendo
como caras sin nombre
evitándonos por las aceras.
jueves, 16 de abril de 2009
Ariño en los ojos
Vista de la Villa minera de Ariño, Teruel.
Una roca sola.
Una soledad soplando entre los chopos.
Un camino viejo para viejos
recuerdos que se adentran en la huerta.
Un río que muere
abrevando de su sangre breve otro río.
Un pico y un arco.
Un latonero.
Un ojo de puente vigilando.
Una era que añora
el vuelo de las brujas en su escoba.
Un pinar y una oruga,
y otra oruga
procesionan su paso venenoso,
y unas venas negras
-pasado, presente, futuro-
adentrándose lentas
a besar la raíz dura de la tierra.
lunes, 13 de abril de 2009
Cuando se retorna
viernes, 10 de abril de 2009
Tantos secretos
Me he convertido en una mujer llena de secretos.
Secretos para mantener vivo el rizo.
Secretos para tersar arrugas.
Secretos para alisar los labios.
Tantos secretos
que lo que miras calla
y no alcanzas a saber ya
ni lo que besas ni lo que amas.
Tantos secretos tengo.
Y para colmo
esta mala memoria mía.
Secretos para mantener vivo el rizo.
Secretos para tersar arrugas.
Secretos para alisar los labios.
Tantos secretos
que lo que miras calla
y no alcanzas a saber ya
ni lo que besas ni lo que amas.
Tantos secretos tengo.
Y para colmo
esta mala memoria mía.
jueves, 9 de abril de 2009
En un abrir y cerrar
Hay una grieta en tu pupila por la que escapa
la verdad, y nada más que la verdad.
Si tiene que dolerme algo
que sea tu nombre en otros labios
pero no esa verdad muda de tus ojos
retratando a los fantasmas,
retando a mis mentiras,
convirtiéndote en herida que se ensancha
con cada nuevo parpadeo.
la verdad, y nada más que la verdad.
Si tiene que dolerme algo
que sea tu nombre en otros labios
pero no esa verdad muda de tus ojos
retratando a los fantasmas,
retando a mis mentiras,
convirtiéndote en herida que se ensancha
con cada nuevo parpadeo.
miércoles, 8 de abril de 2009
Ritual de todos los años


El día menos pensado
esta ciudad venderá a sus hijos
o les inyectará el veneno de su memoria.
Yo no quiero ver morir los mitos.
Descubrir su parte de miseria.
Las velas enrizadas de María
tiritan año trás año en el cristal
y su pedestal consuela cada vez
a menos héroes en los calvarios.
Sólo parece volver la sangre
a derramar su mapa denso
en la piel tensada de los bombos.
Esta ciudad me ha robado el crujido,
la hora rota,
el miedo primero de los niños
antes de descubrir al hombre
bajo los terceroles.
esta ciudad venderá a sus hijos
o les inyectará el veneno de su memoria.
Yo no quiero ver morir los mitos.
Descubrir su parte de miseria.
Las velas enrizadas de María
tiritan año trás año en el cristal
y su pedestal consuela cada vez
a menos héroes en los calvarios.
Sólo parece volver la sangre
a derramar su mapa denso
en la piel tensada de los bombos.
Esta ciudad me ha robado el crujido,
la hora rota,
el miedo primero de los niños
antes de descubrir al hombre
bajo los terceroles.
Semana Santa Ariño (Teruel)
Aprovecho para desearos unas buenas vacaciones!
Mari Trini
Hoy se ha apagado otra de esas
voces duras que acunan mi infancia.
Una de las incondicionales en el coche
en cualquier viaje que se precie.
Hoy esa estrella ha volado del jardín.
voces duras que acunan mi infancia.
Una de las incondicionales en el coche
en cualquier viaje que se precie.
Hoy esa estrella ha volado del jardín.
lunes, 6 de abril de 2009
Gente insoportable (seguro que conoceis a alguno)
Hay una mujer que apunta con la nariz
y ladra sus sueños más altos que su nombre.
Yo la miro y no escucho.
Pienso en que tengo que cocer guisantes,
recoger un vestido,
buscar un andén en Delicias el sábado.
Ella dirige su nariz al infinito
y revientan las alarmas en Las Torres.
Con la mente en Off busco a Silvio
desesperadamente en el itunes
y los unicornios son azules,
y "si me dices pide un deseo
pediría un rabo de nube".
Y que te calles,
porque mis hechizos no resisten
pronombres ni estridencias,
y este piano es una lluvia
de meteoros en los tímpanos
cada vez que apunta tu nariz
a algun planeta imaginario,
que no existe.
Se adelgaza la línea de tu cuerpo,
y tal y como elevas el timbre
agudo y rancio de tu voz
aparecen los créditos.
Empequeñeces.
Malas intenciones.
Heroes del Silencio, primer concierto en Zaragoza
10/10/2007 Pilares
y ladra sus sueños más altos que su nombre.
Yo la miro y no escucho.
Pienso en que tengo que cocer guisantes,
recoger un vestido,
buscar un andén en Delicias el sábado.
Ella dirige su nariz al infinito
y revientan las alarmas en Las Torres.
Con la mente en Off busco a Silvio
desesperadamente en el itunes
y los unicornios son azules,
y "si me dices pide un deseo
pediría un rabo de nube".
Y que te calles,
porque mis hechizos no resisten
pronombres ni estridencias,
y este piano es una lluvia
de meteoros en los tímpanos
cada vez que apunta tu nariz
a algun planeta imaginario,
que no existe.
Se adelgaza la línea de tu cuerpo,
y tal y como elevas el timbre
agudo y rancio de tu voz
aparecen los créditos.
Empequeñeces.
Malas intenciones.
Heroes del Silencio, primer concierto en Zaragoza
10/10/2007 Pilares
domingo, 5 de abril de 2009
Demasiada noche
Demasiada noche.
Demasiados rostros fracturando
sus muecas ya no tan jóvenes.
Las primeras arrugas reconociéndote,
pronunciando tu nombre,
alertando a tu frente de los espejos.
Y tanta noche
girando en espiral sobre las torres
desnudas del casco viejo.
Tan vieja la luna
con su sabia luz evitando
los rincones peligrosos de los hombres.
Los que guardan el ardor primero,
la primera madrugada,
el primer invierno sobre tus labios.
Cuando pienses en mí recuerda
cualquiera de esas maldades que no eran malas,
alguna mentira de esas que no mentían,
cualquiera de aquellas noches que no duraban.
Demasiados rostros fracturando
sus muecas ya no tan jóvenes.
Las primeras arrugas reconociéndote,
pronunciando tu nombre,
alertando a tu frente de los espejos.
Y tanta noche
girando en espiral sobre las torres
desnudas del casco viejo.
Tan vieja la luna
con su sabia luz evitando
los rincones peligrosos de los hombres.
Los que guardan el ardor primero,
la primera madrugada,
el primer invierno sobre tus labios.
Cuando pienses en mí recuerda
cualquiera de esas maldades que no eran malas,
alguna mentira de esas que no mentían,
cualquiera de aquellas noches que no duraban.
sábado, 4 de abril de 2009
Nada poético II
Sin contar con ello se prenden las farolas.
Adiós.
Adiós horas.
Adiós segundos que no me han pertenecido.
No cuento ya tampoco con tu llamada.
Adiós.
Adiós historias que no he contado,
o que no he vivido,
o que he prescindido de vivirlas.
Cuando menos lo espere
se habrán apagado las farolas.
Adiós.
Adiós horas.
Adiós segundos que no me han pertenecido.
No cuento ya tampoco con tu llamada.
Adiós.
Adiós historias que no he contado,
o que no he vivido,
o que he prescindido de vivirlas.
Cuando menos lo espere
se habrán apagado las farolas.
viernes, 3 de abril de 2009
Nada poético
No hay nada poético en regresar a casa
con cinco bolsas colgando desde el Mercadona.
En esquivar en la esquina al vecino coñazo
y fingir una repentina llamada telefónica.
Nada poético en mis botas sucias,
en mis canas del flequillo,
en el indigente permanentemente viajando
del banco de La Magdalena al paraiso.
Si acaso reparé en dos palomas
dándose arrumacos y golpes con el pico
pero el timbre me alertó a tiempo
de esquivar la bicicleta.
No importa.
La verdad es que odio las palomas.
con cinco bolsas colgando desde el Mercadona.
En esquivar en la esquina al vecino coñazo
y fingir una repentina llamada telefónica.
Nada poético en mis botas sucias,
en mis canas del flequillo,
en el indigente permanentemente viajando
del banco de La Magdalena al paraiso.
Si acaso reparé en dos palomas
dándose arrumacos y golpes con el pico
pero el timbre me alertó a tiempo
de esquivar la bicicleta.
No importa.
La verdad es que odio las palomas.
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