lunes, 18 de enero de 2010

Nombrando

No inventes otro lenguaje.

Mi nombre es
ayer,
hoy,
siempre,
el mismo rodar de muertos
por la garganta.

***

Para nombrarte digo

PIEDRA

y se arremolina grava
por el cauce abrupto de mi boca.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Dando gracias

La sangre sacrificada conmovió a los dioses
abriendo por fin sus ojos.
Me han bendecido con su magia.

sábado, 12 de diciembre de 2009

A quien madruga...

Te rescato. Me abrazo al reflejo
desfigurado que perdura en la memoria.
Te busco en los olores
adheridos a aquellas ropas.
Aquel jabón,
aquel perfume primero.
Te llamo. Me agarro a la última
letra que se deshace en el recuerdo.

Y cada vez vuelvo antes a casa.
Y cada mañana amanece más temprano.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Periferia

Mientras conduces callado,
una palabra se ha colado en mi cabeza:
periferia.


No puedo ahora pensar en los regalos, en la oferta de las hamburguesas, en mis botas nuevas. Sólo periferia. Luces amarillas, como baldosas señalando el camino imperativamente. Polígonos, como cementerios que descuidan sus cadáveres. Rondas y cinturones, como espirales infinitas que bordean una y otra vez la misma duda. Piezas oxidadas de viejas lavadoras, como túmulos erigidos en memoria de otra época.

Y tú, volviendo a casa, reconociendo en el asfalto, esparcidas, las pobres migas de pan de nuestra vida.

En secreto, le concedo el off al último hit del dj de moda, para dejar que las variantes del canon de Pachelbel amartilleen sin pudor cada terminación nerviosa, para que todo sea periferia. Como para beberla desde dentro, desde la negrura del otro lado, desde la tristeza del arbusto solo, desde el epicentro mismo de la prisa. Como para dejar que me atraviese, que arrase los cimientos urbanos que me amarran, que me inunde con su pena de arrabal, que me arrastre metro a metro por la efímera frontera de mi mundo y este otro mundo.

Y así ha sido como,

mientras conducías callado,
y la casa esperaba caliente,
y alguien escribía un mensaje,
y otros cenaban fuera,
yo dejaba escapar una lágrima.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Sin cura

Lluvia. Gotas afiladas. Como dardos en el corazón de una diana, tratando de alcanzar el centro del dolor para desinfectarlo. El orígen de todos los errores permanece inmune a curas naturales, a remedios caseros, a drogas románticas, y la lluvia es una vacuna inútil para lo que ya yace enfermo.
*
Todos alargan su mano herida hacia las nubes.
Desde aquí podría yo ir minando su esperanza.
Confesarles que no será agua suficiente.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Un loco aullando

De diablos está lleno el mundo. No aprecio en sus rostros trazo alguno de ternura, y en sus ojos, insiste ese mismo rencor oscuro que a ratos me succiona a mí. Es descorazonador el ruido que se cuela entre la niebla, o el viento que hace confluir nuestros pasos por la misma acera. Todos con la misma sombra bajo los párpados, postrados ante este dios moderno, condenador y melancólico al tiempo, redactando interminables listas de errores que aguardan ser perdonados.

Ultimamente viene a sentarse un loco en este banco, y el día transcurre entre aullidos indescifrables y canciones sin estribillo.
Creo que advierte la sombra en nuestras muecas, y cacarea sin pudor su reprimenda.
Creo que su canción es la oración de un sabio visionario que abrazó la locura como único remedio.

lunes, 26 de octubre de 2009

Al mismo punto



Es por eso que a veces miro hacia otro lado,
y absorbo por los ojos el asfalto circundante.

Quiero ser pared.
Semáforo.
Hacer mía la fría conmoción de los metales
para no llegar a casa y prender
la carcoma inevitable de los muebles.

Es por eso que extravío algún recuerdo
en extraños abordajes al pasado
y regresar es cada día
un camino nuevo al mismo punto,
la puerta gemela,
la misma serpiente mudando de ruina.

martes, 6 de octubre de 2009

2009

Qué largo este manojo de letras inconclusas.
Y el silencio grave
de la noche en mi cabeza.

Sólo grillos.
O miles de gallinas cacareando.
O una sólo
bramando tu nombre en la tormenta.
Y el eco insondable devolviendo
a mi boca esa palabra avinagrada.

2009,
con todos sus deseos agotados,
entre los charcos arrastra su burla de diablo.
Mañana es un niño hambriento,
una muchacha muda,
un silencio infinito
de tantas noches en mi cabeza.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Loarre 2


Todo lo que hubiera conseguido articular
habría quedado enmudecido
por cascos de caballos retornando
a los mismos campos de batalla.
Esa misma muralla, imponente y precisa
debería bastarle a mis empeños.
Convencerlos de que hay sueños que no alcanzan
los vértices más recónditos del tiempo.

viernes, 25 de septiembre de 2009

De pactos

Habíamos acordado
tú y yo, recientemente,
verter la letra de adentro hacia fuera
como si no ardiera agosto todavía
en mi espalda escamada,
o al vomitar no rasgara aquel rosario
cuenta a cuenta la boca del estómago.
Al final hay que volver y tropezarse
con las calles sitiadas de resacas
y rodar los adoquines infelices
que propugnaran ciertas rebeliones.
Si solamente hubiésemos pactado
lacrar la puerta del invierno,
llegar tarde a las citas de trabajo,
visitar al director del banco con la nómina
al cero y un ramo de flores en la mano...
Pero hemos perdido, y he vuelto
a acoplarme a mi fantasma de las 7:00.
Y la inercia guiará cada mañana
mis pasos de cordero silenciado
olvidando en el resabiado camino
sonrisas y pactos imposibles.



martes, 22 de septiembre de 2009

Sueño con flamencos


De uno en uno,
escapando quizá de la premura
con la que los días me visitan,
se asoman y abandonan los flamencos
su sombra de azúcar.
que sostienes en la palma
de la mano los minutos del eclipse,
aparta de mí aquellos augurios
que soportan,
de uno en uno,
el luto de la noche entre sus alas.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Loarre


La fortaleza
no se mide en tiempo ni en distancia.
Si acaso en batallas.
En las piedras que demuestran
lo acertado de su ingeniería.

viernes, 12 de junio de 2009

Tarde que arde

Esta tarde, como yo, abandonada a la siesta;
abrumadoramente lenta,
adherida a la espalda, como la piel barata
del sofá expuesto en el escaparate de la esquina;
tan amarilla, polvorieta;
aglutinándose trás las ventanas el aire,
amóntonándose densos todos los bostezos,
suspendiéndose un último aliento entre los labios.
Larga
- hirviente calentura del asfalto -
una flama se arrastra por tu nombre.
Adios, te digo
y me enrosco a las sombras de la puerta
donde permanece ajeno a todas la hogueras
el aroma fresco de tu carne.

domingo, 7 de junio de 2009

Calle 1ª



Como si en la manga guardase el día una esperanza,
o quedasen palomas que sacar de la chistera
de algún mago triste en busca de varita,
los adoquines añoran la chispa de su magia.
La tarde ha salido desnuda a los balcones,
el hombre ha tendido sin pinzas toda duda.
Por las fachadas ruedan los últimos fracasos
que tejen los acordes de una canción hipnótica.
Como si por las grietas de una ciudad dormida
se colasen los sueños de aquellos que no duermen
camino entre los huesos posados en los baches
para ponerle un nombre a todos los perdidos,
para olvidar el ruido que emiten los cadáveres.
Tú tendrás la clave.
Yo no confundí el rumbo,
pero enloquecen pájaros ebrios de cristales.
Cuando al fin se diluyan los rastros de esta guerra
desmontará la noche
coartadas y argumentos.

sábado, 6 de junio de 2009

Por eso he ganado


Yo no he perdido.
Desde aquí se descubren todas las tretas,
se conoce el secreto del vecino,
se ríen todas las ironías.
No he perdido.
He ganado en versos y abrazos,
he sabido del laberinto de los locos
y encontré el atajo de par en par
abierto cada tarde entre mis ojos.
No he perdido.
Tropecé en el camino con tus manos
y supe que todo continuaba
igual que antes del exilio.
Los mosquitos en la lámpara,
el fantasma en el pasillo,
la huella de los dedos sobre el espejo.
Pero tú antes no estabas.
Antes de que bramaran los terremotos
nada sabía el polvo de tus pasos.
Esa es la única razón para entender
que no he perdido.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Qué atajo tomarías

Ahora que han levantado la calle
y lamentas el hallazgo de una caja de galletas,
preguntas ¿volvemos?
Y no sabría decirte porqué camino,
qué atajo aún no hemos usado,
qué vía abriría sus venas a estos pasos
una vez que hemos sido descubiertos.

Ahora que borré la niebla
y abandonan los cajeros los indigentes
buscas agua en el asfalto
y sólo hay manos arremolinándose
a las puertas de los supermercados.
Y tú y yo robando limosnas
que alcancen para peajes
de alguna autopista despistada
dispuesta a otorgar kilómetros,
regalar rodaje
a los que intencionadamente tapiaron
todos los tubos de escape.

lunes, 18 de mayo de 2009

Mediador químico

Cuando vuelva a respirar buscaré un parque
o las orillas de un río,
o una arboleda
y te nombraré verde sin que escueza
la palabra al rodar por la garganta.

Cuando no escape de mí todo el oxígeno
ni boquee mi boca esta plegaria,
me inclinaré a lamer los sueños tuyos
como si fueran los primeros
deseos que se escurren por mi oído.

Cuando ya no bostecen mis pulmones
este sopor antihistamínico
me abrazaré al gato de la noche,
engulliré el aire que me huye,
me inyectaré el último gotero
de todo el repertorio que me falta.

viernes, 15 de mayo de 2009

Tantos océanos como caras

Guardo una suerte de retratos robados
a los instantes fugaces de mi vida.
Los rostros que me rodean,
no saben de mí,
nos cruzamos una sóla vez
por el impulso aleatorio de las mareas.
Hay tantos océanos fluyendo
como caras sin nombre
evitándonos por las aceras.

jueves, 16 de abril de 2009

Ariño en los ojos


Vista de la Villa minera de Ariño, Teruel.


Una roca sola.
Una soledad soplando entre los chopos.
Un camino viejo para viejos
recuerdos que se adentran en la huerta.
Un río que muere
abrevando de su sangre breve otro río.
Un pico y un arco.
Un latonero.
Un ojo de puente vigilando.
Una era que añora
el vuelo de las brujas en su escoba.
Un pinar y una oruga,
y otra oruga
procesionan su paso venenoso,
y unas venas negras
-pasado, presente, futuro-
adentrándose lentas
a besar la raíz dura de la tierra.