La próxima vez no engulliré mi aullido.
Prometo rezar,
hincarme ante una luna enredada
al vértice último de los campanarios.
Y aplacar el hambre,
la apetencia torpe e incauta
de este deseo licántropo.
La próxima vez
pondré fin de una vez a la contienda
que libran sangre y plata en los cauces
de mis arterias.
Y podrás decir que atendí
a un instinto extinto que devoraba
a dentelladas todas
las lunas llenas de la historia.
Y jamás engullía sus aullidos.
jueves, 12 de marzo de 2009
sábado, 7 de marzo de 2009
Código secreto
Cómo no van a doler
Si tienen que volver
A pasar por el corazón
[Re - Cordis]
[Re - Cordis]
Podría decirte
"Viento,
amárranos.
Tiempo,
detente muchos años."
No será nada nuevo
y nadie estará entendiendo nada,
pero podría decirte
"por si alguna vez me buscas
estaré eternamente lejos",
y en la distancia más dura del recuerdo,
tú quizá sonreirías.
No creas que no tengo presente
quién quebró los puentes
o los hilos de las marionetas.
Y a pesar de este silencio,
pienso que aún sería capaz de crear
un código secreto.
Si consigo conjugar
estos verbos nuevos que me asaltan,
prometo susurrar desde mi ventana
"antes de que nos olviden
haremos historia"
y tú contestarías
quizá sonriendo,
"andaremos de rodillas,
el alma no tiene la culpa".
Así sabría que me has entendido.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Presión
Esta opresión aprieta
las tuercas de mi engranaje,
y acaban saltando los resortes.
Y yo alejándome.
Como si el desierto fuera
un diminuto grano de polvo,
esta vastedad no me basta
y terminan los deseos suicidándose
buscando el borde de la pecera.
Y yo alejándome.
las tuercas de mi engranaje,
y acaban saltando los resortes.
Y yo alejándome.
Como si el desierto fuera
un diminuto grano de polvo,
esta vastedad no me basta
y terminan los deseos suicidándose
buscando el borde de la pecera.
Y yo alejándome.
domingo, 15 de febrero de 2009
Hotel New York
viernes, 13 de febrero de 2009
Instinto pirómano
Prendería fuego a febrero
y ardiendo moriría junto a la caja
de galletas que engulle mis recuerdos.
Prendería fuego a febrero
y en el crematorio rojo de las tardes
los amantes creerían de nuevo en el amor,
hasta el instante último de quemarse.
Dime quién no se besó
en el espejo del agua al beber.
Quién no se encontró a miles de kilómetros
viviendo el poema,
sabiéndose suyas las letras
de todas las canciones.
y ardiendo moriría junto a la caja
de galletas que engulle mis recuerdos.
Prendería fuego a febrero
y en el crematorio rojo de las tardes
los amantes creerían de nuevo en el amor,
hasta el instante último de quemarse.
Dime quién no se besó
en el espejo del agua al beber.
Quién no se encontró a miles de kilómetros
viviendo el poema,
sabiéndose suyas las letras
de todas las canciones.
domingo, 8 de febrero de 2009
Me recuerdas al agua

Me recuerdas al agua
con su larga lengua de reptil.
Agua a ratos mansa y tibia amiga
de mis tribulaciones.
Agua que arrasa a veces
con los débiles pilares de la verdad.
Me recuerdas al agua que horada la tarde
y embiste al silencio.
Y nos hace vivos.
O muertos monigotes.
*
*
Tengo que volver
a caminar sin paraguas bajo la lluvia.
Qué toda la furia
estalle caliente sobre mí,
porque hay un dolor de invierno,
una duda perenne,
una sospecha.
Y antes de que se cumplan los presagios,
necesito el naufragio breve,
la lucha perdida,
el enojo valiente
del agua sobre mí.
viernes, 6 de febrero de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Mossos

Nunca he estado en un calabozo
pero quizá entendiera algo más de lo que entiendo
ahora, si pudiese sentir lo que tú has sentido.
Lo mío ha sido vergüenza.
Porque nunca he tenido los rasgos acusatorios
que determinan a 100 metros,
en la oscuridad de la noche,
la culpabilidad absoluta de quien los porta.
Porque nunca he sido más blanca
que este domingo de espera frente a la puerta
fría de los juzgados de Badalona.
Porque nunca he llevado
encima el billete de 20 euros que delata
al ladrón extranjero del robo
intimidatorio con navaja.
Lo mío ha sido vergüenza
y un viaje triste de agua y ventanilla.
Excepticismo.
Impotencia.
Y al final fue, así como temí que fuera:
estar en el lugar incorrecto,
en el peor momento,
con la piel equivocada.
pero quizá entendiera algo más de lo que entiendo
ahora, si pudiese sentir lo que tú has sentido.
Lo mío ha sido vergüenza.
Porque nunca he tenido los rasgos acusatorios
que determinan a 100 metros,
en la oscuridad de la noche,
la culpabilidad absoluta de quien los porta.
Porque nunca he sido más blanca
que este domingo de espera frente a la puerta
fría de los juzgados de Badalona.
Porque nunca he llevado
encima el billete de 20 euros que delata
al ladrón extranjero del robo
intimidatorio con navaja.
Lo mío ha sido vergüenza
y un viaje triste de agua y ventanilla.
Excepticismo.
Impotencia.
Y al final fue, así como temí que fuera:
estar en el lugar incorrecto,
en el peor momento,
con la piel equivocada.
Para mi cuñado, que ha vivido una de sus peores experiencias este fin de semana al ser arrestado injustamente por los Mossos d'esquadra de Badalona y retenido 48 horas acusado, sin pruebas y con diversas irregularidades, de un robo que nunca cometió.
miércoles, 28 de enero de 2009
Por 15 pesos
Compré un libro de cuentos totonacos
por 15 pesos
en el Museo de Antropología de Xalapa.
Y me dio pena el olvido
y los pueblos silenciosos que abandonan
el lugar que el futuro no quiso para ellos.
domingo, 25 de enero de 2009
El yo cobarde
La calle está cortada
y me separan del mundo apenas unos pasos.
Los más largos.
Los más lentos.
Los más difíciles pasos de la historia.
Porque soy la minúscula polilla
que evita los ojos de los transeúntes.
Sonrisa febril
arrojando su turbio deseo a los contenedores.
Ah! Si supiera cómo deshacerme
del formol que rodea cada músculo,
de la noche espesa que amamanta a las pupilas.
La calle está cortada
y, paralizada la voluntad de los cobardes,
sólo resta quedarse en el refugio,
fregar los platos,
buscar la excusa que contarte
y merodear por siempre los arcenes,
la periferia enfermiza de los sueños
imaginando nuevos pasos a nivel.
O nuevos puentes.
y me separan del mundo apenas unos pasos.
Los más largos.
Los más lentos.
Los más difíciles pasos de la historia.
Porque soy la minúscula polilla
que evita los ojos de los transeúntes.
Sonrisa febril
arrojando su turbio deseo a los contenedores.
Ah! Si supiera cómo deshacerme
del formol que rodea cada músculo,
de la noche espesa que amamanta a las pupilas.
La calle está cortada
y, paralizada la voluntad de los cobardes,
sólo resta quedarse en el refugio,
fregar los platos,
buscar la excusa que contarte
y merodear por siempre los arcenes,
la periferia enfermiza de los sueños
imaginando nuevos pasos a nivel.
O nuevos puentes.
jueves, 22 de enero de 2009
Fachadas
Las fachadas de colores
deberían albergar en su interior sólo colores.
Gentes de colores,
con almas sonrientes
alumbrando desde dentro las aceras.
*
Las fachadas de colores son
eso.
Fachadas
guardando la misera de la gente.
Como este antifaz nuestro.
El del lunes.
El de cada sábado fingiendo.
Sólo fachada.
sábado, 17 de enero de 2009
Toda Barcelona reclamaba
Era Barcelona la que me buscaba,
o el mar bramando mi nombre
sobre la bruma.
Yo, creyendo que eran mis brazos
los que corrían
al encuentro de un tiempo amarillo y tierno,
y era Barcelona gruñendo,
requiriendo un espacio en la memoria.
Todos los chaflanes recordaban.
Toda Barcelona reclamaba
un boceto antiguo en las pupilas,
una Elisa breve como nieve.
Aquella Elisa.
miércoles, 14 de enero de 2009
Poesía contra la barbarie

COMO SI LA VIDA FUESE DEMASIADO LARGA
*
No puedo detener el reloj,
o parar el mundo,
o vestir de luto las marquesinas.
Así que me cabrearé contigo
como si la vida fuese demasiado larga.
Tan larga.
Y si estuviésemos en Gaza, quizá,
mañana morirías sin que te pidiera perdón.
Tan lento
el tiempo en los autobuses.
Quiero gritarles que ahora
llora un niño a los muertos por nada
mientras ellos llegan tarde al trabajo,
o al desayuno,
o a dejar al crío en la guardería.
Llora un niño.
Un hombre.
Una franja olvidada.
Y nosotros aquí sin quemar los relojes.
Sin parar el mundo.
Sin vestir de luto las marquesinas.
*
Elisa Berna Martínez
*
lunes, 12 de enero de 2009
Rastro de metralla
jueves, 8 de enero de 2009
Remember
Si todavía hablas de mi sonrisa,
no me queda otro remedio que creer
- aún sin ver luces al fondo de ningún túnel -.
Creer
que se vence al silencio mediante conjuros,
o que hay órbitas ocultas
recorriendo cautelosas los océanos.
Si aún puedes hablar de mi sonrisa,
no imagino el daño que han causado
estos labios cerrados a tu oido,
lo que callé y se ha ido para siempre.
Entiendo que el tiempo ya no importa,
si el silencio de tu boca
aún puede evocar esta sonrisa.
no me queda otro remedio que creer
- aún sin ver luces al fondo de ningún túnel -.
Creer
que se vence al silencio mediante conjuros,
o que hay órbitas ocultas
recorriendo cautelosas los océanos.
Si aún puedes hablar de mi sonrisa,
no imagino el daño que han causado
estos labios cerrados a tu oido,
lo que callé y se ha ido para siempre.
Entiendo que el tiempo ya no importa,
si el silencio de tu boca
aún puede evocar esta sonrisa.
domingo, 28 de diciembre de 2008
Ab intestato
No he venido a confesarme.
No era esa mi intención en un primer momento,
pero está todo en silencio
y esta casa eterna es un cementerio.
Antes de morir -me dije-
debo esconder la mano.
Vender a otros mi culpa,
cerrar mis ojos a tus ojos.
Así que, ya ves,
será otro día o será nunca,
pero hoy no he venido a confesarme.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Lo que no hubo
martes, 23 de diciembre de 2008
Los brazos que no he tenido
Los brazos que no he tenido
andan reclamándome en medio de la batalla.
Este cementerio no sabe de promesas.
Tendreis que acostumbraros al insano azufre,
a la herrumbre infecta en las heridas.
Al camino largo de la derrota.
andan reclamándome en medio de la batalla.
Este cementerio no sabe de promesas.
Tendreis que acostumbraros al insano azufre,
a la herrumbre infecta en las heridas.
Al camino largo de la derrota.
sábado, 20 de diciembre de 2008
12 de enero de 1976
Dedicado a mi padre, que después de toda una vida trabajando como médio en Ariño (Teruel), por fin se nos jubila!

Desde la Peña Negra
-Ariño-
era un laberinto de corrales derruidos.
Adobe.
Teja.
Un soplo de viento fugaz en tu vida,
pensaste quizá aquel 12 de enero,
de 1976.
Haz la cuenta con los dedos.
Te has hecho de aquí,
y nos has hecho.
Y hace mucho ya de aquel enero
que te vio llegar joven
de proyectos nuevos e ilusiones,
y esos ojos llenos de futuro.
Tus manos desde entonces
han alumbrado niños,
han visto morir las vetas antiguas
del carbón más sabio
.Aplicando tiritas a este Ariño,
constipado o sano,
que ha llevado uno a uno a sus hijos
de la sala de espera a tu consultorio.
Y ya no está la Atalaya orientada
hacia el profundo silencio,
ni la calle desnuda sueña el asfalto,
ni los bandos anuncian cortes de agua.
Este Ariño, que es otro,
ha ido cambiando,
y tú has cambiado con él,
recorriendo su vida,
caminando estos años de su mano.
Pero hay una huella
que se abraza a la historia y al recuerdo.
Una brecha cosida cuidadosa
-con el hilo y la aguja de tu experiencia-
en la piel de varias generaciones de ariñeros.
Y el tiempo recordará con nostalgia
este frasco de alcohol,
tu firma curiosa en la vieja receta,
esa sonrisa o el mal humor,
lo bueno y lo malo de toda una vida.
Aunque haya pasado mucho tiempo.
Amargo o alegre,
infinito o lento.
Justo ahora hacemos la cuenta con los dedos.
Fue un 12 de enero,
de 1976.

Desde la Peña Negra
-Ariño-
era un laberinto de corrales derruidos.
Adobe.
Teja.
Un soplo de viento fugaz en tu vida,
pensaste quizá aquel 12 de enero,
de 1976.
Haz la cuenta con los dedos.
Te has hecho de aquí,
y nos has hecho.
Y hace mucho ya de aquel enero
que te vio llegar joven
de proyectos nuevos e ilusiones,
y esos ojos llenos de futuro.
Tus manos desde entonces
han alumbrado niños,
han visto morir las vetas antiguas
del carbón más sabio
.Aplicando tiritas a este Ariño,
constipado o sano,
que ha llevado uno a uno a sus hijos
de la sala de espera a tu consultorio.
Y ya no está la Atalaya orientada
hacia el profundo silencio,
ni la calle desnuda sueña el asfalto,
ni los bandos anuncian cortes de agua.
Este Ariño, que es otro,
ha ido cambiando,
y tú has cambiado con él,
recorriendo su vida,
caminando estos años de su mano.
Pero hay una huella
que se abraza a la historia y al recuerdo.
Una brecha cosida cuidadosa
-con el hilo y la aguja de tu experiencia-
en la piel de varias generaciones de ariñeros.
Y el tiempo recordará con nostalgia
este frasco de alcohol,
tu firma curiosa en la vieja receta,
esa sonrisa o el mal humor,
lo bueno y lo malo de toda una vida.
Aunque haya pasado mucho tiempo.
Amargo o alegre,
infinito o lento.
Justo ahora hacemos la cuenta con los dedos.
Fue un 12 de enero,
de 1976.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Tarde
Para cuando sus labios alcancen
la fría escarcha que envuelve su cuerpo,
ya será demasiado tarde.
Habrá volado el amor
allá, adonde se retiran frustrados los deseos.
Habrá oscurecido
aquella deliciosa primavera.
Simplemente todo
fue una gran pérdida de tiempo.
la fría escarcha que envuelve su cuerpo,
ya será demasiado tarde.
Habrá volado el amor
allá, adonde se retiran frustrados los deseos.
Habrá oscurecido
aquella deliciosa primavera.
Simplemente todo
fue una gran pérdida de tiempo.
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