martes, 29 de enero de 2008

Ensalada incurtida tibia de langostinos y vinagreta de tomate



Hoy vamos a dejar una receta para paladares ácidos, relativamente sencilla y perfecta para un primer plato.

INGREDIENTES: tomate, cebolla, pimiento italiano, dos langostinos, limón, sal, vinagre y aceite.

ELABORACIÓN: Pelamos los tomates, los cortamos en cuartos y reservamos la pulpa para la vinagreta. Marinamos la cebolla en juliana, el pimiento en rodajas y el tomate en cuartos en limón, sal y agua para eliminar el picor, todo ello por separado. Hervimos los langostinos en un caldo corto con laurel y sal. Una vez hechos los pelamos y reservamos. Colocamos la pulpa del tomate, el vinagre, el aceite y sal y damos dos segundos en la Termomix (o una batidora normal y corriente) a máxima velocidad y reservamos para la presentación.

PRESENTACIÓN: Colocamos la cebolla bien escurrida de fondo. Seguidamente el tomate a cuartos y las rodajas de pimiento. Por último colocaremos los dos langostinos encadenados y refrescaremos con la vinagreta. Podemos perfumarla para darle un toque especial con cebollino picado, y si no con perejil.


Rafa Díaz


lunes, 28 de enero de 2008

Balcón privilegiado

Fotografía de Rafa Díaz, finales del verano'07

Como si nada escapara
a sus nuevas pupilas metálicas,
omnipresente
vigila Goya en silencio a la tarde.

Como inventando un color,
un matiz que pariera el horizonte,
descansa su paleta serena
en un balcón privilegiado.

Al fondo palomas,
y las últimas hebras del verano.

miércoles, 9 de enero de 2008

Trepa y enciende la sed



Trepa esta columna de fuego

del piso a mi boca, como serpiente.


Trepa y enciende la sed.


Y aviva la brasa del ocaso

dándole cuerda a las horas nuevas

-calientes-

de la madrugada.


Repta la senda de tu espalda

y siembra sudor.

Estelas flameantes.

Caminos encendidos.

Derretidos sueños abortados

a orillas del crepúsculo.


Trepa esta columna de fuego,

candente y salomónica,

veredas de mercurio en todos los termómetros.

Y cree, ilusa, la noche,

que vendrá de escarcha

la mañana nueva...


Sin sospechar siquiera

que nació cerilla.

jueves, 3 de enero de 2008

Parpadeo

Foto: Eduardo Blázquez
http://www.ojodigital.com/ojosdigitales/data/501/la-monocromia-del-frio.jpg


Te llamaba

desde el centro de la luz.

Mas no hubo tiempo o no hubo espacio

para que se cruzara

aquel rayo de sol

con mi mirada.



Cuando abrí los ojos

ya no vi la primavera.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Brochetas de verduras con salsa de yogourt



Como aperitivo de cualquiera de las comilonas que acompañan la Navidad, estas deliciosas brochetas de patata, zanahoria y calabacín, envueltas en finas tiras de jamón serrano, y regadas después por una salsa de yogourt con finas hierbas. Sencillo y riquísimo!!

José Rafael Díaz Pasquel





viernes, 21 de diciembre de 2007

La herencia amable





Me ha tenido que doler la sangre
para reconocerla.


He visto mi sonrisa en otras caras,
y ese enjambre de luz que tintinea
todavía, en ojos más antiguos.

Una herencia amable acude
a la frente de sus hijos.
Los unje y desmembra su memoria
aunándolos después en el recuerdo.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Habana III: sitiado


No le dejes tiempo al silencio.
Grita sin que engulla
vacías las horas lentas de La Habana.

Corre.
Como si hubiese en el puerto
alguien que espera.
Como si tus pies supieran hacia donde.

Hasta el mismo borde de la isla.

Habana II: Escorchado


Lento.
Como el amarillear de los libros.
Como el óxido en mis tijeras.
Lento pero seguro.
Vuelves al mundo y es el mismo.

Pero más antiguo.

En los charcos


Vuelo los caminos que para sí trazaron los vientos.

Moro el destino trashumante
de las hojas secas,
la danza de los entes
que se desprendieron de su raíz.

¿Cuánto me separa del suelo?
¿Cuánto para ser reina en los charcos?

Mi mensaje cifrado de rizos de agua
quedará huérfano en las orillas de esta desazón,
y quizá descompuesto,
muerto al fin.
Mustio.
Agotado de intentos por escapar.

Veruela



El cierzo rasga tus labios templados,
y mil brazos antiguos se alzan
hacia tí, en busca de consuelo.
Todavía encierra la piedra ese áspero sabor
que deja a su paso el miedo.
El miedo del hombre temeroso, que rodilla al suelo
pretende saber de Dios.

En diciembre


Te quiero más en diciembre.

Bajo la mirada azul de cientos de bombillas,
me abrazo al frío de esta noche rasa,
y en tus pupilas danza todavía
el ímpetu inocente de la adolescencia.

Te quiero más en diciembre,
cuando preciso tu beso en mi nariz,
tu aliento como ancla,
para que no me devuelva el viento
más cruda,
más curtida la piel de melancolías.

Desde el centro de la luz


El amor no cae como cinturón de piedra,
ni arrastra -lastre- trás huellas tristres.

El amor no nace del barro,
no se teje con hebras desflecadas
ni engulle secretos y promesas.

Del amor no resbalan ilusiones,
no le cuelgan cadenas ni grilletes.
El amor no te llena de entierros,
no te agrieta con sed la boca
tan cansada de domingos.

Tu amor nació del centro de la luz.

Lo demás no es amor.
Es otra cosa.

Habana I: la noche y el mar


La noche en La Habana es de cascarilla.

Tus pedazos calientes frente al mar tendidos
sudan la nostalgia de la luz.
Y sin embargo, nada se embarca a tu horizonte.

Arrojan tus hijos los ojos contra El Malecón
vaticinando los rasgos de otra musa,
mientras la noche merma sin cesar
el escorchado corazón de La Habana.

Asedio de Occidente



Has abierto las venas del dolor


y amado al hombre que apurala savia de la tierra.




En tus ojos,


occidente asedia al último bastión


de un ejército ebrio de quimeras imposibles.




En tus manos se enredan


grilletes y tabús.


Occidente lamenta la lluvia y la semilla,


la pupila que sabe del horror


y lo publica.